Cuando bajó por la puerta del portal, había un motorista esperando a Leo. No se esperaba que alguien le mandase flores, y mucho menos se esperaba que alguien le fuese a mandar en ese momento flores a su casa. Ya que había decidido bloquear entre otras cosas a Lucas de sus contactos, y había perdido definitivamente el contacto con él. Cuando firmó el albaran de entrega, se puso a buscar como un loco la tarjeta. Pero e dio cuenta de que no tenía ninguna tarjeta, venían las flores sin más , dejando a Leo con una incertidumbre que le ocupó todo el día.
Leo subió a toda prisa a dejar las flores en un jarrón de porcelana que le regaló su madre cuando compro la casa, y que rara vez utilizaba, solo para limpiarlo cuando tenía demasiado polvo y para limpiarlo. Lleno el jarrón de agua, y allí colocó las flores con sumo cuidado, esperando que, ya que no tenía tarjeta, alguien le mandase un mensaje, una llamada, o algo que le preguntara si le había gustado el detalle, pero nadie decía nada, así que la persona que había tenido el detalle con el seguía siendo anónima.
Cuando hizo la compra, Leo puso un mensaje a Igor, para preguntarle cómo estaba. Este le contesto que estaba cansado, y que era probable que hoy no se moviera de casa. Leo le dijo que descansara, y que si le apetecía salir a tomar algo que el encantado, a lo cual Igor respondió con una sonrisa. Le parecía poco probable, pero estuvo a punto de preguntarle si era él quien le había mandado las flores, pero desechó la idea porque le parecía demasiado loco y demasiado temprano que alguien te mande flores tan rápido, así que siguió con la incertidumbre hasta la hora de la comida
Mientras hacía la compra, empezó a pensar en que algo se le escapaba de la memoria, y por eso empezó a pensar. Del trabajo no tenía ninguna tarea pendiente, Igor estaba en la cama porque había trabajado de noche, su familia no había dado señales de vida, deduciendo de ello que estaban bien, y por lo demás, no tenía ninguna tarea pendiente que hacer, más aún cuando ya tenía la casa reformada y a su gusto. Con acierto pensó que si algo se le olvidaba, quizás era el comprar útiles de limpieza para limpiar la cocina, más aún cuando estaba llena de polvo de la obra. Pero no entendió lo que se olvidaba, hasta que alguien le recordó por qué le habían mandado las flores.
Cuando llegó a casa, sonó el teléfono. Era Javi, un amigo suyo del instituto, con el cual había compartido un montón de fiestas, de anécdotas, de alegrías, de penas....Con el había vivido de todo, hasta que se fue a vivir a Madrid a seguir con su carrera. En realidad, su carrera como actor seguía estancada, se presentaba a muchos castings pero en ninguno o en muy pocos le llamaban, pero el seguía insistiendo, intentándolo, porque tenía la firme convicción de que algún día sería famoso y cruzaría el charco.
-Muchas felicidades guapo!
-Felicidades por qué Javi?
-De verdad Leo que no sabes ni en qué día vives
-Que día es hoy?
-15 de mayo
-En serio? Es mi cumpleaños?
-Debe ser, a menos que me hayas engañado todos estos años
-Dios Javi no sé ni en qué día vivo
-Que tal llevas los treinta y seis?
-Buff los llevo, que no es poco, ahora mismo como no tengo en que gastarme los ahorros, directamente me estoy reformando la casa.
-A ver si me la enseñas, que ya es hora
-A ver si es verdad, a ver si vienes....Que tal Lola?
-Por eso te llamaba también......Lola y yo......
-Lola y tú qué ? Lo habéis dejado?
-Lola y yo vamos a ser padres, y queremos que tu seas el padrino del niño
-Va a ser niño? Qué alegría que me das! Ya era hora de que lo consiguierais!
-Bueno, me gustaría que naciera en unas condiciones mejores, pero estamos muy contentos, a mí todavía no me salen grandes papeles, pero tengo el trabajo de traductor de libros, y en breve me asignan plaza en un instituto, así que por lo menos algo fijo tengo.....en serio me alegro muchísimo
-Bueno y tú qué tal, ya tienes a alguien en tu vida?
-Bueno, no sabría yo si decirte si tengo o no tengo....algo hay
-Si? Como se llama?
-Igor
-Igor, nombre vasco, me gustan los nombres vascos
-El es vasco, así que te caerá bien
-Pero es algo serio?
-De momento no es nada, pero vayamos viendo
-Espero que salga bien, no sabes cómo me alegraría
-Espero que vengas y nos ponemos al día, eso sí me alegraría
-Bueno, ya iremos viendo, te dejo que tengo que hacer unos recados, besos para ti y tu familia
-Dale un abrazo a Lola de mi parte
-Agur!
-Hasta luego anda!
Después de hablar con Javi, su teléfono comenzó a hervir. De repente empezó a llamarle todo el mundo, y Leo se empezó a agobiar, bastante. La última de todos fue su madre, que aprovechó el momento para recordarle lo mayor que se estaba haciendo, y que todavía no había encontrado a nadie para sentar la cabeza y formar una familia, a lo que Leo, ya bastante cansado del tema, estuvo a punto de contarle todo, pero no era el momento ni la situación para decirle las cosas de una vez por todas, ya llegaría la hora
A media tarde, por fin contestó Igor. Había dormido mal, y estaba bastante cansado, pero por el tono de voz, parecía complacido y despierto cuando le llamo Leo
-Que se cuenta el vasco sin ocho apellidos
-Yo tengo nueve y medio, soy más vasco que nadie
-Jajaja, que salado eres, qué tal dormiste?
-Mal, yo tengo una obra debajo de mi casa, y no han parado de martillear la calle.
-A mí por lo menos eso se me ha acabado
-Ya tienes cocina nueva? Me alegro? Ya tú casa se encuentra visitable ?
-Quieres visitarme?
-Pues si, no estaría mal encima que hoy libro
-Si quieres vente, y así celebramos dos cosas
-Dos cosas? Que tienes que celebrar?
-Pues que ya tengo cocina, y que de paso hoy casi me olvido que es mi cumpleaños
-Ahí va la hostia! Zorionak !!
-Supongo que gracias jeje
-Entonces si quieres voy, y ya de paso hacemos algo de cena en tu nueva cocina
-Vale, te pasó la ubicación por whatsapp
-Vale
Quince minutos escasos después de mandarle la ubicación, Igor se presentó en casa de Leo con un par de rosas que había comprado por el camino. Cuando Leo abrió la puerta, Igor le agarró por la cintura, y, mientras le desabrochaba la camisa, le iba susurrando al oído un cumpleaños feliz que le puso los pelos de punta, para, después de haberle desabrochado la camisa entera, comenzar a besarlo en la boca, y continuar por el pecho de Leo. Si alguien había en ese momento con el que Leo celebrase de una manera especial su casi olvidado cumpleaños, ese era Igor.
Un rato después, en la cama, Leo e Igor e encontraban desnudos, jadeando, y sudorosos. Leo empezó a besar el cuerpo aún temblando de Igor, y se percató de un detalle. En el vientre de Igor, justo encima del ombligo, tenía un hematoma, que tenía pinta de haber sido hecho reciente. Leo le preguntó, y este le contesto de una manera un tanto evasiva, dándole a entender que había sido un señor que tenía demencia senil, y que le había dado un puñetazo cuando se puso agresivo. A Leo las explicaciones no le convencieron demasiado, pero le daba igual, y continuó besando el cuerpo de Igor, hasta que este se quedó profundamente dormido en sus brazos.
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