Leo llegó a buscar a Igor cinco minutos antes de lo que estaba previsto. No quería hacerle esperar, y no quería que pensase que era una persona impuntual y poco seria, por eso le gustaba siempre llegar antes, aún a costa de esperar a la gente, muchas veces más de lo necesario, algo que le irritaba muchísimo. Cuando salía por la puerta Igor, le dio un vuelco el corazón, lo vio irresistible. Llevaba uno pantalones vaqueros rotos, una camiseta blanca, una cazadora bombear negra y una gorra. Además se había bañado en colonia, lo que le encantaba a Leo
-Vaya vaya, parece que sin el chandal estas más atractivo
-Hombre, todo el mundo sin ropa deportiva está más atractivo
-Pero hay que decir que tú estás bastante mejor
-Tu que me ves con buenos ojos
-Será eso, que te veo con buenos ojos
Igor respondió dándole un beso en la mejilla a Leo, muy cerca de la comisura de los labios, y una sonrisa pícara, de esas que provocan solo con verlas. Leo le acaricio la nuca, y arranco el coche, dispuesto a enseñarle la ciudad, o todo lo que se podía ver de la ciudad a esas horas, y con esas temperaturas tan bajas. Se fueron a ver la catedral, y las iglesias, se fueron de pinchos, y después fueron a dar un paseo por el parque al que fue a buscarle. Igor estaba encantado con la ciudad, y Leo estaba encantado al ver la cara de satisfacción de Igor. Mientras paseaban, hablaron un poco de ellos, de sus pensamientos, de sus ideas..., no era una cita, según dijo Igor, pero se le parecía bastante
-Bueno y cuéntame Igor, que te trae a una ciudad como esta
-Trabajo simplemente, acabe la carrera y me salió la oportunidad de trabajar aquí, aunque no creo que me quede mucho tiempo
-Y eso por qué Igor?
-Porque a mí mi pueblo me tira mucho, le echo mucho de menos
-Pero al final te terminas haciendo a donde te toca vivir
-Si, pero lo echo mucho de meno
-Y no te quieres quedar a vivir aquí? Es una ciudad muy acogedora
-Si no te digo que no Leo, pero de momento ese no es mi plan
-Y si tienes a alguien que te ate aquí ?
-No pretendo, o no pretendía...
-No pretendías?
-No pretendía, pero me da que si, y me complicaría mucho
-Nadie te ha dicho que te compliques
-Pero sé que me complicare la existencia, ya me ha pasado otra vez
-Si me lo quieres contar
-Dame tiempo Leonidas, dame tiempo
En ese momento Igor le dio un beso en la boca a Leo que le dejo desconcertado. Por un lado, vio que Igor no tenía ganas de comprometerse con nadie, lo había pasado mal anteriormente y no quería profundizar de momento en el tema, pero por otro lado le confundía el hecho que dijese que sabía que se iba a terminar complicando, dándole esperanzas de que la complicación fuese él. Era la primera vez en mucho tiempo que se sentía así de ilusionado en mucho tiempo, pese a que no era la típica persona que le interesase, pero eso ahora le importaba poco. El quería conocer más de Igor, de lo que pensaba, de lo que sentía, e iba a hacer que, con el tiempo, Igor se complicara la vida con él.
Cuando acabó la noche, Leo dejo de nuevo a Igor en su casa, y se quedaron a charlar un ratito en el coche. Como ninguno de los dos se terminaba de arrancar, Leo se lanzó, y le dio un beso en la boca que dejó sorprendido a Igor, porque no se lo esperaba, para, acto seguido, echar una sonrisa pícara que dejó a Leo maravillado
-No te he dado derecho a que me des un beso!
-Pero yo te le robo
-Y si quiero alguno más ?
-Te los tendrás que ganar guapo,
-Y cómo te los puedo ganar?
-Currandotelo, como tiene que hacer todo el mundo
-Y cómo se lo curra todo el mundo, con los pequeños detalles
-Yo para eso soy un poco torpe Leonidas
-Si me llamas Leonidas vas por mal camino
-Perdóname
-Te perdonare....si me invitas a tu casa....
-Si pudiera.....pero están mis compañeros en casa, mira la luz, no estaríamos solos
-te invitaría a la mía pero está hecha un desastre con la obra de la cocina, y encima tienen que venir mañana a traerme los muebles. Te asustarías
-No te preocupes, ya habrá más días, porque los habrá no?
-Si tú quieres claro que los habrá
-Vale, pues te dejo descansar, que tengas buena noche
-Descansa vasquito
-Eso intentaré, que llevo todo el día machacado, alguien que me dio mala noche
-Mal que te lo pasarías, verdad?
-Me lo pase en grande, pero hoy me he levantado reventado
-Pues te dejo que vayas a dormir, descansa guapo
Leo le volvió a dar un beso a Igor, y este se fue mirando hacia atrás como se marchaba Leo con el coche. Cuando llegó a casa, vio como sus compañeros estaban gritando viendo un partido de la champions del Barcelona, y no le debía ir excesivamente bien, a tenor de los insultos que estaban profiriendo a jugadores como Messi y Pique. Se desnudó y se tumbó en en la cama, recordando a cada momento lo bien que lo había pasado la noche anterior
Leo llegó a casa lamentándose de no poder invitar a su casa a Leo, pero su casa en ese momento era escasamente habitable. Tenía azulejos rotos por toda la cocina, botes de pintura por el suelo, y la casa olía a barniz que mareaba al más robusto de los mortales, tanto, que a pesar del frío del invierno que no acababa de marcharse, tenía que dormir con las ventanas abiertas. Se quitó la ropa, y se metió en la ducha, deseando con ganas de que en ese momento, Igor estuviese en la ducha, y estar acariciandolo, suavemente, pasando los dedos por su cuerpo menudo. Cuando se quiso dar cuenta, se había encendido, solo con recordar su olor a colonia de niño pequeño mezclado con el tabaco, y el sudor. Así que optó por dejar de pensar antes de tener que tener que acabar la faena manualmente.
A la mañana siguiente, Leo tenía el día libre, porque al fin le iban a llevar lo muebles y le iban a terminar la cocina. Desayuno en la cafetería de abajo, volvió a casa, y espero a que llegasen los transportistas que debían llevarle los muebles y montárselos. Le sorprendió lo puntuales y profesionales que fueron, así que terminaron enseguida. Cuando acabaron, Leo tenía otra vez la casa digna de un anuncio de Ikea. Así que se fue satisfecho a hacer la compra, sin saber, que cuando bajó a la calle, alguien le estaba esperando, otra vez.
jueves, 30 de agosto de 2018
lunes, 27 de agosto de 2018
UNA NOCHE DE ALTO VOLTAJE
Definitivamente, para Leo la noche se estaba calentando más de lo habitual. No se esperaba que fuese a ser Igor la persona que le iba a poner las cosas en semejante temperatura, pero la verdad que la velada estaba siendo de lo más amena, y de lo más interesante.
Llevaban un rato sentados en la mesa del bar, y las cervezas se iban amontonando. No es que fuese un día de demasiada afluencia de gente, entre semana nunca lo solía ser, pero ese día estaban los dos solos, lo mácula daba pie a que Igor se dedicase a caldear el ambiente más de lo que quizás debiera, y Leo se calentaba más de lo que estaba dispuesto a asumir.
Llegaron las dos de la mañana, y el camarero les indicó que iba a proceder a cerrar el bar, y que por lo tanto debían levantarse de la mesa y marchar para sus casas. Cuando se hizo la luz, Leo se percató de que el bar era bastante hornera, pero en el era feliz, porque sus mejores noches las había pasado al calor de la barra de ese bar, como decía la canción de Gabinete Caligari. Se dio cuenta de que la barra seguía con el mismo terciopelo rojo roído que tenía desde hace años, y que las mesas de falso mármol estaban ya desportilladas de tantos meneos que las dio la vida. Temía que a Igor no le hubiese gustado, pero se le veía en su salsa, como pez en el agua. Cuando pago la cuenta, se acercó a la mesa donde estaban, sin enterarse de que había partes de la anatomía de Leo que Igor se había dedicado a hacer que tuvieran vida propia
-Creo que deberías ponerte el jersey en la cintura Leonidas
-Ya lo sé, ya me he fijado, vaya vergüenza....y no me llames Leonidas, leche
-Si te molesta te lo dejo de llamar
-No, en serio no me molesta, disculpa, me incomoda más el bulto que tengo ahí abajo
-No se, de repente ha empezado a tener vida propia
-O alguien que se ha dedicado a darle vida
-Yo? Si soy un ángel
-Deja de poner cara de pillo y tira, que con esa cara que pones me lo estás poniendo peor
Leo no podía ni mirar a la cara de Igor, porque no sabía disimular. Cada vez que el ponía ese gesto entre pillo y provocador a Leo le subía la temperatura por el cuerpo, así que decidió a hablarle sin mirarle, con la vista al frente. Igor, que sabía la jugada, rozaba con la punta de los dedos la espalda de Leo, provocándole más de un sobresalto .
Cuando llegaron a casa de Igor, ninguno de los dos sabía muy bien qué hacer para despedirse. No sabían si darse dos besos, un abrazo, un beso solo, así que se dieron un apretón de manos el cual ninguno entendió. Leo, que no daba crédito a lo absurdo del momento, decidió pasar al ataque, y según se marchaba Igor de espaldas a el, se arrancó en décimas de segundo a meter las manos por la parte delantera del pantalón, y besándole todo el cuello, solo se atrevió a decirle
-A ver si te piensas que los angelitos no se caen del cielo
En ese instante Igor se dio la vuelta y le dio un beso largo, profundo, el cual erizo la piel de Leo como nadie lo había hecho en muchísimo tiempo. Después no tuvieron tiempo casi ni a llegar vestidos a la cama, porque en el ascensor se quitaron buena parte de la ropa, hasta casi quedarse en calzoncillos. Cuando llegaron a la cama, leo lanzó a la cama a Igor, y se abalanzó sobre el, desatándose los dos hasta acabar jadeando sudorosos, abrazados el uno al otro, sin terminar de dar crédito ninguno de los dos a lo que había ocurrido.
Leo se despertó a mitad de la noche sobresaltado, confuso, sin terminar de ubicar donde se encontraba y por qué estaba ahí, y no en su cama, y como había llegado hasta allí. Cuando vio a Igor acostado a su lado, abrazándole por la cintura, completamente desnudo, empezó a hilvanar todo lo que había pasado desde que fue a buscarlo al parque. Y se asusto, se asusto mucho. Tanto que pensó en vestirse con cuidado, y salir de ahí corriendo, pero luego recapacito, y vio que no estaba tan incomodo como pensaba, así que agarró por la cintura a Igor también y se quedó profundamente dormido, respirando fuerte, debido a la intensidad con la que había transcurrido toda la noche.
Eran las nueve de la mañana, y Leo se había quedado dormido. Cuando se despertó, vio que Igor le había dejado al lado una bandeja con algo de desayuno, y una nota al lado que ponía ¨Espero que este desayuno te ayude a tener una buena mañana, bello durmiente, no hagas ruido al salir, espero verte pronto, egun on¨. Casi no le daba ni tiempo a desayunar. Se vistió como pudo o supo, y desayuno a la carrera. Llegaba muy tarde a trabajar, y sabía que ese día le iba a caer una bronca importante.
Al llegar al trabajo, le sorprendió que nadie se sorprendiera de su ausencia. Cuando se sentó en su mesa, tenía un post-it de su jefe en que le ponía que cuando llegara le llamara. Lo cual no entendía, porque no entendía que nadie se percatara de que él no estaba. Cuando le llamó, una sensación de alivio y de rabia pasó por su cabeza. Era miércoles, y ese día entraba más tarde. Y no se había dado cuenta. De lo que sí se daba cuenta, es que no se quitaba de la mente la noche que había pasado con Igor, demasiado buena para ser real.
A media tarde, se enfadaba porque Igor no daba señales de vida. No se podía creer que era bastante más joven que él le provocase tanta curiosidad, tanta atracción, cuando él era tan enemigo de los jóvenes. Pero Igor le había provocado, le había llamado la atención, y era algo que le daba pavor, porque las últimas experiencias que había tenido con gente más jóvenes que el habían sido cuanto menos decepcionantes. Al fin, a media tarde, Igor mandó un whatsapp, y a Leo se sobresaltó como un quinceañero
-Pensé que aún estabas en mi cama
-Hombre, si pudiera llevarme el trabajo a casa no estaría mal
-Podrías estar aquí
-Podría, podría
-Así repetíamos lo de esta noche
-Te gustó lo que ocurrió
-De lo que me acuerdo....mucho, no me lo quito de la cabeza
-Yo la verdad que tampoco Igor, fue....
-Fue como?
-De alto voltaje
-La verdad es que si, fue muy intensa
-Pero la verdad es que me gusto mucho
-Tanto como para repetir?
-Cuando tú quieras
-Me encanta, oye, te puedo pedir una cosa?
-Tengo que ir de nuevo a buscarte al parque? Voy a empezar a pensar que te gusta que vaya a rescatarte de los sitios perversos
-No idiota, había pensado que yo no conozco la ciudad, y que me gustaría conocerla, y si tú me la quieres enseñar, yo encantado
-Es una invitación formal? Una cita?
-Es una manera de pedirte que me enseñes algo más de ti
-Pues lo haré encantado
-Me vienes a buscar en un rato?
-Cuánto rato?
-Media hora
-Allí estaré
-Sabes dónde vivo no?
-Si Igor, iría con los ojos vendados
-Pues ahora te veo
-Hasta ahora!
-Hasta ahora guapo
Leo no se lo terminaba de creer. Nunca habría aceptado el ir a buscar a nadie el día después de echar un polvo, por muy bueno que fuera, pero había quedado con Igor en media hora, y si en otras ocasiones se lo hubiese tomado con mucha paciencia, e incluso hubiese llegado tarde, mientras pensaba todo esto se estaba arreglando a la carrera para ir puntual y guapo a buscarle a la puerta de su casa.
Llevaban un rato sentados en la mesa del bar, y las cervezas se iban amontonando. No es que fuese un día de demasiada afluencia de gente, entre semana nunca lo solía ser, pero ese día estaban los dos solos, lo mácula daba pie a que Igor se dedicase a caldear el ambiente más de lo que quizás debiera, y Leo se calentaba más de lo que estaba dispuesto a asumir.
Llegaron las dos de la mañana, y el camarero les indicó que iba a proceder a cerrar el bar, y que por lo tanto debían levantarse de la mesa y marchar para sus casas. Cuando se hizo la luz, Leo se percató de que el bar era bastante hornera, pero en el era feliz, porque sus mejores noches las había pasado al calor de la barra de ese bar, como decía la canción de Gabinete Caligari. Se dio cuenta de que la barra seguía con el mismo terciopelo rojo roído que tenía desde hace años, y que las mesas de falso mármol estaban ya desportilladas de tantos meneos que las dio la vida. Temía que a Igor no le hubiese gustado, pero se le veía en su salsa, como pez en el agua. Cuando pago la cuenta, se acercó a la mesa donde estaban, sin enterarse de que había partes de la anatomía de Leo que Igor se había dedicado a hacer que tuvieran vida propia
-Creo que deberías ponerte el jersey en la cintura Leonidas
-Ya lo sé, ya me he fijado, vaya vergüenza....y no me llames Leonidas, leche
-Si te molesta te lo dejo de llamar
-No, en serio no me molesta, disculpa, me incomoda más el bulto que tengo ahí abajo
-No se, de repente ha empezado a tener vida propia
-O alguien que se ha dedicado a darle vida
-Yo? Si soy un ángel
-Deja de poner cara de pillo y tira, que con esa cara que pones me lo estás poniendo peor
Leo no podía ni mirar a la cara de Igor, porque no sabía disimular. Cada vez que el ponía ese gesto entre pillo y provocador a Leo le subía la temperatura por el cuerpo, así que decidió a hablarle sin mirarle, con la vista al frente. Igor, que sabía la jugada, rozaba con la punta de los dedos la espalda de Leo, provocándole más de un sobresalto .
Cuando llegaron a casa de Igor, ninguno de los dos sabía muy bien qué hacer para despedirse. No sabían si darse dos besos, un abrazo, un beso solo, así que se dieron un apretón de manos el cual ninguno entendió. Leo, que no daba crédito a lo absurdo del momento, decidió pasar al ataque, y según se marchaba Igor de espaldas a el, se arrancó en décimas de segundo a meter las manos por la parte delantera del pantalón, y besándole todo el cuello, solo se atrevió a decirle
-A ver si te piensas que los angelitos no se caen del cielo
En ese instante Igor se dio la vuelta y le dio un beso largo, profundo, el cual erizo la piel de Leo como nadie lo había hecho en muchísimo tiempo. Después no tuvieron tiempo casi ni a llegar vestidos a la cama, porque en el ascensor se quitaron buena parte de la ropa, hasta casi quedarse en calzoncillos. Cuando llegaron a la cama, leo lanzó a la cama a Igor, y se abalanzó sobre el, desatándose los dos hasta acabar jadeando sudorosos, abrazados el uno al otro, sin terminar de dar crédito ninguno de los dos a lo que había ocurrido.
Leo se despertó a mitad de la noche sobresaltado, confuso, sin terminar de ubicar donde se encontraba y por qué estaba ahí, y no en su cama, y como había llegado hasta allí. Cuando vio a Igor acostado a su lado, abrazándole por la cintura, completamente desnudo, empezó a hilvanar todo lo que había pasado desde que fue a buscarlo al parque. Y se asusto, se asusto mucho. Tanto que pensó en vestirse con cuidado, y salir de ahí corriendo, pero luego recapacito, y vio que no estaba tan incomodo como pensaba, así que agarró por la cintura a Igor también y se quedó profundamente dormido, respirando fuerte, debido a la intensidad con la que había transcurrido toda la noche.
Eran las nueve de la mañana, y Leo se había quedado dormido. Cuando se despertó, vio que Igor le había dejado al lado una bandeja con algo de desayuno, y una nota al lado que ponía ¨Espero que este desayuno te ayude a tener una buena mañana, bello durmiente, no hagas ruido al salir, espero verte pronto, egun on¨. Casi no le daba ni tiempo a desayunar. Se vistió como pudo o supo, y desayuno a la carrera. Llegaba muy tarde a trabajar, y sabía que ese día le iba a caer una bronca importante.
Al llegar al trabajo, le sorprendió que nadie se sorprendiera de su ausencia. Cuando se sentó en su mesa, tenía un post-it de su jefe en que le ponía que cuando llegara le llamara. Lo cual no entendía, porque no entendía que nadie se percatara de que él no estaba. Cuando le llamó, una sensación de alivio y de rabia pasó por su cabeza. Era miércoles, y ese día entraba más tarde. Y no se había dado cuenta. De lo que sí se daba cuenta, es que no se quitaba de la mente la noche que había pasado con Igor, demasiado buena para ser real.
A media tarde, se enfadaba porque Igor no daba señales de vida. No se podía creer que era bastante más joven que él le provocase tanta curiosidad, tanta atracción, cuando él era tan enemigo de los jóvenes. Pero Igor le había provocado, le había llamado la atención, y era algo que le daba pavor, porque las últimas experiencias que había tenido con gente más jóvenes que el habían sido cuanto menos decepcionantes. Al fin, a media tarde, Igor mandó un whatsapp, y a Leo se sobresaltó como un quinceañero
-Pensé que aún estabas en mi cama
-Hombre, si pudiera llevarme el trabajo a casa no estaría mal
-Podrías estar aquí
-Podría, podría
-Así repetíamos lo de esta noche
-Te gustó lo que ocurrió
-De lo que me acuerdo....mucho, no me lo quito de la cabeza
-Yo la verdad que tampoco Igor, fue....
-Fue como?
-De alto voltaje
-La verdad es que si, fue muy intensa
-Pero la verdad es que me gusto mucho
-Tanto como para repetir?
-Cuando tú quieras
-Me encanta, oye, te puedo pedir una cosa?
-Tengo que ir de nuevo a buscarte al parque? Voy a empezar a pensar que te gusta que vaya a rescatarte de los sitios perversos
-No idiota, había pensado que yo no conozco la ciudad, y que me gustaría conocerla, y si tú me la quieres enseñar, yo encantado
-Es una invitación formal? Una cita?
-Es una manera de pedirte que me enseñes algo más de ti
-Pues lo haré encantado
-Me vienes a buscar en un rato?
-Cuánto rato?
-Media hora
-Allí estaré
-Sabes dónde vivo no?
-Si Igor, iría con los ojos vendados
-Pues ahora te veo
-Hasta ahora!
-Hasta ahora guapo
Leo no se lo terminaba de creer. Nunca habría aceptado el ir a buscar a nadie el día después de echar un polvo, por muy bueno que fuera, pero había quedado con Igor en media hora, y si en otras ocasiones se lo hubiese tomado con mucha paciencia, e incluso hubiese llegado tarde, mientras pensaba todo esto se estaba arreglando a la carrera para ir puntual y guapo a buscarle a la puerta de su casa.
jueves, 23 de agosto de 2018
CAMBIO DE VIDA
Leo se levantó con ganas de cambiar de vida. Se levantó con energía renovada, sabiendo que lo que tenía que hacer, sabiendo lo que no debía de repetir. Así que se tiro de la cama, se metió en la ducha, y, cuando hubo desayunado, aprovechando que era festivo, se acercó al rastro a ver muebles antiguos. Después de comprarse una mesita antigua, y un molinillo de café para su madre, se fue a la peluquería, donde trabajaba su amigo Jorge, el cual había ido compañero suyo en el instituto, y, aunque era un estudiante aplicado, siempre había tenido la vocación de ser peluquero, y de estar al lado de la gente, de charlar con ella. Y ser peluquero le encantaba. Por ello dejó los estudios y se metió en una academia.
-Bueno, y ahora en que estás metido Leo?
-Ahora en nada Jorge, me encuentro muy bien cómo estoy, solo, sin nadie a mi alrededor que me toque las narice
-Bueno bueno...eso sí que es nuevo, tú sin necesidad de estar con nadie. Recuerda que hace un mes estabas aquí llorando porque veías que no te casabas
-Y no me casaré, pero esta vez no tengo ni las ganas de hacerlo ni de encontrar a nadie que me acompañe, me apetece estar solo, que tampoco se está tan mal
-Me alegro de que pienses así, ya era hora. Eres joven, tienes todo el tiempo por delante, aparte de que tu gran sueño siempre ha sido tener hijos, y la ley de la gestación subrogada, mira, mi marido y yo estamos pensando en tener uno ya, y a ti te vendría muy bien
-Pero no sé si estoy preparado Jorge, todavía necesito más tranquilidad en mi vida para que me pueda plantear la idea de tener un hijo, es mucho sacrificio, y necesitaré ayuda, y de momento mi madre, por ejemplo, no está preparada para asumir un nieto
-Pero si ya tiene unos cuantos!
-Si, pero no les cuida directamente, por eso no tiene tantos problemas.
-Tu date tiempo, que ya veras como eres un padre molon
-Eso espero, me imagino como seré como padre
-Pues un padre moderno, que le explicará a u hijo como son las cosas, y que será autoritario pero también va a ser el mejor amigo de su hijo
-O hija
-No hija no, que dan mucha guerra
-Anda que estás tú arreglado jajaja
Entre risas y algún que otro cotilleo acerca del ambiente de la ciudad, Jorge termino de arreglarle el pelo a Leo. Cuando acabaron, aprovecharon para tomarse una cerveza en el bar de al lado una vez que Jorge hubo cerrado la peluquería. Jorge le explicó que las cosas con su novio no andaban nada bien, que sabía de sobra que le era infiel con otros chicos, y que la cosa pendía de un hilo, pero que no lo hacía porque no sabía dónde ir, ya que la casa donde vivían era del novio, por lo que Leo, que era amigo suyo desde la época del instituto, le ofreció en lo que encontraba algo donde vivir la habitación que tenía libre en su casa, lo cual Jorge agradeció emocionado. Cuando se iban, sonó el teléfono de Leo. Era Igor, que quería hablar con el
´ -Hola Leonidas, que hace
-Aquí con un amigo que me acaba de cortar el pelo
-seguro que estás muy guapo
-Que rápido hablas, parece sofocado.
-Es que acabo de venir de hacer ejercicio, y ando estresado, porque exactamente no sé ni por dónde ando
-Como que no sabes dónde andas? Te has perdido?
-Creo que si....
-Vale.....que es lo que ves dónde estás?
-Lo único que veo por aquí es un parque enorme que están cerrando ahora los guardias de seguridad
-Como es el parque? Tiene un paseo enorme en el medio?
-Espera....Creo que si....
-Vale, creo que es el parque del oeste....quieres que coja el coche y vaya a buscarte?
-Pues me harías un favor enorme que quieres que te diga
-Pues ahora mismo voy para allá, no te vayas de la puerta
Leo cogio el coche y se acercó al parque del oeste. Alli estaba Igor, con un pantalón de chandal ancho gris, y una sudad era amarilla, sudando como un perro. Cuando vio a Leo en el coche, este se subió rápidamente, y dio un abrazo muy cariñoso a Leo, que lo sorprendió por la efusividad
-Tío no va a creer lo que he visto
-Cuéntame, igual me lo creo un poco.
-Te puedes creer que he visto a gente saltar la verja de al lado?
-Es lógico, es un sitio de Cruising
-De cruising? Vamos que aquí va la gente a.....
-Si Igor si, aquí viene la gente a,,,,,,
-Pues a mí esas cosas no me gustan, me parece muy peligroso
-Claro que es peligroso, pero es igual de peligroso que las redes sociales, al final es lo mismo pero ahí los ves postureando.
-Pues yo no lo haría
-Me parece bien, yo tampoco lo hago
-Me podrías acercar a mi casa?
-Donde vives? Claro que te acercó
-En unas casas que hay cerca de un edificio de cristal que es redondo
-Vale jeje, la cúpula de cristal, vaya zona donde vives
-Por?
-Porque el vecindario no es precisamente de lo más acogedor
-Si pero por el precio que me costaba la habitación...
-Venga, no tardemos más que te vas a quedar frio
Leo se apresuró a arrancar el coche, y se dirigió hacia la casa de Igor. Cuando llegaron, este le invito a que tomarán una cerveza, siempre y cuando le esperará a que se diese una ducha. Leo accedió, porque no tenía nada que hacer, y además le caía bien ese vasco tirando a esmirriado que tenía la manía de perderse por sitios en los que igual no debía estar, así que accedió a subir a su casa, aprovechando que los compañeros de piso de Igor estaban fuera de la ciudad.
Cuando entraron, una sensación familiar recorrió el cuerpo de Leo. Había sofás viejos, cajas de pizza tiradas por todos los lados, cervezas por todos los lados del salón, y apuntes y libros por todos los lados. Igor le indicó que los apuntes no eran suyos, que él ya había terminado la carrera, y que eran de sus compañeros de piso, a la vez que le pedía disculpas por el desorden general de la casa, cosa que leo disculpo de buena manera ya que él también había sido estudiante. Igor quito el desorden del sofá para que Leo se sentara, y mientras veía la tele Igor se metió en la ducha.
El tiempo pasaba, y Leo veía que de la ducha seguía cayendo agua. Lo cual le hizo pensar que o bien Igor estaba muy sucio, o que le encantaba enjabonarse. De repente, Igor gritó su nombre, y se levantó de un salto dirección al baño. Cuando entro, se lo encontró completamente desnudo, generando en Leo un rubor y uña excitacion que no se esperaba. Pese a ser pequeño y delgaducho, su cuerpo tenía algo que llamaba poderosamente la atención.
-Me podías haber avisado que no tenias ropa
-Te llamaba para que me alcanzarás el gayumbo que tenía en la cama
-Eso se avisa.
-Que pasa, que nunca has visto por a nadie desnudo?
-He visto a miles de personas desnudas, pero suelo esperar a conocerles un poco más para denudarnos
-Bueno, que para tienes miedo a que te haga algo?
-Debería de tenerte miedo?
-Deberías
-Te hace falta algo más para darme miedo
Las ultima frases se las dijeron con las bocas a escasos centímetros, lo cual generó durante toda la noche una tensión entre ellos que fue aumentando toda la noche, a medida que ellos con sus comentarios iban cada vez provocándose un poco más. Definitivamente Igor no era el tipo de hombre que le ponía a Leo, pero había algo dentro de él que decía que Igor tenía algo.
viernes, 17 de agosto de 2018
GRACIAS POR INVITARME
Leo no terminaba de dar crédito. Lucas allí seguía, como si la cosa no fuese con el, como si lo que se habían dicho el día anterior hubiese caído en saco roto. Por un lado, él sentía cierto alivio, porque según pasaban las horas desde que le dijo que si se arrepentía más y más de la decisión que había tomado. Pero también estaba indignado porque lo que no le gustaba que le hicieran, el por supuesto que no lo iba a hacer, por lo que le parecía una falta de respeto enorme. Mientras tanto, seguía esperando a que Igor le contestara. Seguía con las ganas de agradecerle la invitación del otro día, y ya que estaba, se iba a ofrecer para enseñarle la ciudad y las cosas que tenía que aprender de ella. Como ninguno de los dos contestaba, se marchó a casa y se fue a dormir. No quería saber de nadie.
La mañana empezó con sobresalto. El despertador no sonó, y se tuvo que duchar y vestir a la carrera. Además tenía el coche averiado, y tenía que coger el metro. Así que llegó muy justo a la oficina. Por si fuera poco, se había estropeado el aire acondicionado, y esta era un horno en el que se cocía todo el mundo, con lo cual la mañana se hizo insoportable hasta que llegó el técnico. Mientras comía, empapado en sudor, vio que tenía un mensaje de Grindr. No sabía exactamente si iba a ser Lucas, al cual ni si quiera había escrito, Igor, o cualquier pesado que quería un ratito de pasión, así que lo abrió algo expectante. Era Igor, que había respondido a su ¨ gracias por invitarme¨
-De nada hombre, me hizo mucha gracia la situación
-Pero a mí me pueden hacer mucha gracia muchas cosas, y yo no voy por ahí invitando a la gente como si tal cosa. No soy tan desprendido con alguien que no conozco....Igor?
-Si, Igor, que bien te acuerdas de mí nombre
-Y te acuerdas tú del mío?
-Si claro.....Leonidas ?
-JAJAJA, si, Leo
-Y que haces buscando aquí? Un chico como tú, tan guapo y con ese cuerpo
-Pero si apenas nos hemos visto cómo sabes cómo soy?
-Me fijo mucho en los detalles
-Ya me doy cuenta, eso me gusta. Aquí pienso que lo único que hago es el ridiculo para que engañarnos
-Yo también, aquí solo hay viejos y salidos
-Para ti que es viejo?
-A partir de 31
-Ah vale, que yo soy ya para ti un abuelo
-Tu eres una excepción
-Lo has sabido arreglar a tiempo...oye, que te parece si nos damos el whatsapp y dejamos eta app tan cutre?
-Pues si, no es mala idea
Después de darse el número de teléfono, Leo se quedo sorprendido de que Igor tenía en la foto de perfil a él con un niño, el cual pensó que era su hijo, lo que le sorprendió, porque tan joven y con un chico de uno cinco o seis años le parecía extraño. Igor le explicó que no, que no era su hijo, sino el hijo de un amigo suyo que murió en un accidente de coche, y que se estaban haciendo cargo entre todos los amigos de él , causando en Leo una primera impresión muy positiva. Estuvieron hablando por horas, después de que Leo saliera de trabajar, haciendo que Leo durmiera muy poco esa noche. Cuando acabó, le mando un mensaje a Laura, porque sabía que a esas horas, las tres de la mañana, siempre estaba en pie viendo cualquier cosa que saliese en Netflix
-Sabes con quien he coincidido Laura?
-A ver, cuéntame con quien
-Con el chico que nos invitó el otro día a la copa
-Con el vasco? Y que te ha contado
-Poca cosa, que le he agradecido de parte de los dos la invitación a la copa
-Me alegro, me pareció un detalle
-Y luego hemos estado hablando por un buen rato, me parece muy simpático
-Uy cuando dices tú que te parece simpático, miedo me das sinceramente
-Tranquila que no hemos hecho nada más que hablar, aparte de que no lo veo oyó como un polvo, o como una posible pareja. Simplemente lo veo como un chico muy simpático, majete, con el que me gusta hablar
-Y que va a hacer con Lucas?
-Con Lucas? Pue que me arrepiento mucho de haber hecho lo que hice, le he vuelo a pillar en el grindr
-Vaya desgraciando, lo siento niño
-No lo sientas porque no lo entro ni yo, con dejarle de hablar me vale. Este tío a mí no me aporta nada y en nada se va a quedar
-Bueno, pues con lo que sea me dices, y ya sabe que yo te estoy apoyando
Leo se acostó con la sensación de que estaba haciendo lo correcto, pero no le gustaba. No le gustaba la idea de tener que volver a reconocer que había fracasado, de que se había vuelto a equivocar a la hora de escoger a su pareja. Y se sentía frustrado. Pero eran cosas que tenía que hacer si quería estar contento y en paz consigo mismo. Definitivamente Lucas no era la persona adecuada, y evidentemente no estaba en condiciones de seguir perdiendo el tiempo, porque el tiempo sentía que se le estaba acabando
sábado, 11 de agosto de 2018
LO QUE REALMENTE NECESITO
Leo se levanto sobresaltado de la cama, como si todo el mundo estuviese derrumbándose ante sus pies antes de despertarse. Cuando se quiso dar cuenta, el mundo había dejado de dar vueltas, él estaba en la cama, y parecía que todo había vuelto a la normalidad. O casi. Miro hacia su izquierda, y se dio cuenta de que Lucas estaba tumbado a su lado, lo que no estaba para nada planificado.
Intentó recordar mientras desayunaba que había pasado, como demonios había llegado Lucas a su cama, y se fijó en que había unas botellas de vino y de cava desperdigadas por toda la cocina. El caso es que apenas tenía resaca, por lo que no era normal que hubiese tanta botella por ahí tirada, lo que era un síntoma de que se habían bebido, hasta acabar con el desnudo, y con Lucas más desnudo aún que él. Había algo en el que no le casaba. En esas, Lucas apareció en la cocina como dios le trajo al mundo.
-Buenos días dormilon, que tal has pasado la noche
-Lucas, que haces desnudo en mi cama? Es más, que haces desnudo por mi casa?
-Bueno hijo, no te acuerdas de lo que pasó ayer entre lo dos?
-Pues no Lucas, no me acuerdo de nada. Me lo puedes refrescar para hacerme una idea de lo que nos ha pasado
-Pues que estuviste muy cariñoso conmigo, y luego las cosas acabaron como acabaron. De verdad que ayer estuviste muy muy cariñoso
-De verdad Lucas....ya lo hemos intentado y no nos ha resultado, y además tú no vas a dejar a tu mujer y a tu hijos por mi, ya lo dejo por imposible.
-En serio Leo, que está vez es diferente, que puedo cambiar, ya hablaré con mi mujer, y la diré lo que hay
-Lucas no hagas promesas que sabes que no vas a cumplir, hazme ese favor
-Que es verdad Leo, que está vez voy en serio, créeme que está vez voy a dejarlo todo por ti
-En serio?
-Si, por favor, créeme.
-Te doy una semana, Lucas, si en una semana veo que las cosas no han cambiado me pierdes para siempre, te ha quedado claro?
-En menos de una semana te juro que lo tendrás solucionado
-Eso espero
Leo puso cara de necesitar cariño, y Lucas se le acercó y lo abrazó y le dio un beso en los labios, profundo, y sincero, de esos que demuestran un cariño que no es impostado. Leo le respondió, más por resignación que por convencimiento, pero al final, era el único que había estado ahí cuando más necesitaba a alguien, y la persona que le aportaba tranquilidad para afrontar esos momentos en los que ni él se aguantaba a sí mismo, así que pensó que al final sí quería estar con alguien emocionalmente estable, ese era Lucas.
Después de ducharse juntos, Leo se dirigió al trabajo, y Lucas se fue hacia su casa. Si bien es cierto que durante la jornada laboral a su móvil apenas le hacía caso, ese día esperaba que Lucas le mandase un menaje con algo escrito en plan, ¨ ya está hecho¨, pero, como no llego, apenas le dio importancia, total, tenía una semana para dar el paso, y además, sabia de sobra que no lo iba a hacer, así que tampoco le daba la transcendencia necesaria porque sabía cuál era el final de la historia. Mientras comía la horrible ensalada que se había preparado, le llegó un whatsapp de Laura, invitándole a tomarse unas cervezas con ella. Él aceptó a regañadientes, porque últimamente no había día en que no se fuese a la cama con alcohol en su organismo, pero en el fondo necesitaba de la compañía de Laura para que le diera consejo con la decisión que acababa de tomar. Al fin de al cabo, Laura era u amiga, su confidente, y nadie mejor que ella para que le diera un consejo sobre qué pasos tenía que adoptar en el preciso instante de su vida en el cual se agarraba a una persona como un clavo ardiendo para ver si esta vez, lograba un poco de estabilidad en su vida. Cuando llegó al bar, Laura se extraño de la cara de susto que traía consigo.
-Chico ni que hubieras visto a un fantasma
-Casi mejor que lo hubiera visto
-Que te ha pasado mi alma? He pedido dos cervezas, porque es lo que nos solemos tomar, sí que echa un buen trago y dispara
-He vuelto con Lucas
-En serio?
-Si
-Yo no voy a decirte nada Leo, pero creo que te estás equivocando
-Por qué crees que me equivoco? Y si es la persona que necesito?
-En serio piensas que un hombre casado, con dos hijos, casa, coche y perro es lo que necesitas ...más aún cuando sabes de sobra que no va a dejar nada de su vida por ti...
-Esta vez es diferente, esta vez dice en serio que lo va a dejar todo por mi
-Y tú te lo crees?
-Le he dado esta semana de plazo
-No lo va a cumplir y lo sabes de sobra
-El verá lo que hace
-No Leo no es el verá lo que hace, es ver lo que vas a hacer tu, porque no puedes agarrarte a Lucas porque no hay mejor opción...donde está el chico del otro día?
-Quien el que nos invitó a la copa? Si yo lo supiera, aparte de que busco gente de más edad, con las cosas más claras.
-Si clarísimas, como que Lucas las tiene clarísimas
-Es lo que hay Laura, te guste o no
-Si, y como siempre me lo tendré que comer con patatas Leo, pero esa no es la forma
-Bueno, ya veremos si es la forma
Se terminaron de beber las cervezas y se fueron cada uno para su casa, y, yendo de camino, por fin apareció Lucas, por fin dio señales de vida, para preguntarle simplemente que que tal había ido el día, lo cual le dio tanta pereza que ni si quiera se explayó , simplemente le puso ¨bien y tú?¨, y ahí acabó la conversación de dos personas que estaban teóricamente empezando algo, hecho que presagiaba que tampoco esa vez las cosas no iban a acabar bien entre los dos.
A la mañana siguiente, Leo se levantó temprano, ya que tenía que ir a recoger a su hermana en la estación de buses para llevarla al medico. Mientras se afeitaba, se estaba inquietando ya que Lucas era muy de darle los buenos días, y esa vez no había escrito nada. No tenía noticias de él, y por un lado estaba preocupado, pero por otro lado sentía cierto alivio ya que así le dejaba hacer su vida a su libre albedrío. Aun así estaba inquieto, y quería saber si Lucas estaba dormido, con su esposa, o vete tú a saber con quién. Así que tiro de imaginación, y de sus dotes de investigador privado, y se puso a buscar dónde estaba.
Lo primero que hizo fue abrir su instagram, lo cual no le dejo nada claro porque la última vez que había publicado algo era hacia un mes, y era una foto con los niños y el perro, así que abrió el grindr, y para su sorpresa allí estaba, conectado, a unos escasos metros para más disgusto, por lo que decidió no escribirle y pasar un poco de el, para que cuando el escribiera poder mandarle las capturas de pantalla y así echarle en cara que está vez tampoco iba a ser la definitiva, que ni había cambiado y que no iba a esperarle más. Lo curioso es, que a la vez que estaba conectado Lucas, también lo estaba Igor, a quien le escribió una frase de agradecimiento a ver si le contestaba.
viernes, 10 de agosto de 2018
LA VIDA QUE SIEMPRE QUISE LLEVAR
Igor se levantó de la mesa como si le llevará el alma el diablo. De buena gana se hubiera quedado a pasar más tiempo con ese desconocido, pero había que al ir corriendo porque tenía que firmar el contrato de la habitación que había cogido para vivir. No es que fue una habitación de hotel de cinco estrellas, pero tenía una cama y un armario, y enchufes. Lo que necesitaba para enpezar de cero de una vez por todas, y poder huir
La vida en una gran ciudad siempre es diferente a la de un pueblo, por muy grande que sea el pueblo. Y más aún cuando huyes no sólo de un pueblo, sino de una vida, de los problemas, y, sobre todo, de alguien que no había hecho en tu vida más que arruinártela. Por eso cualquier cosa era mejor que el infierno para Igor, cualquier cosa menos volver a sufrir como había sufrido
Nuevo trabajo, nueva vida. Mientras se tumbaba en la cama para respirar un poco después de una jornada maratoniana, penso que poco tenía para descansar, porque tenía que empezar su nuevo trabajo en la residencia de mayores, y encima sus padres iban a ir a colocarle las cosas, bueno, la cuatro cosas que su ex pareja le había dejado en condiciones después de la última paliza, en la cual le dejó un ojo morado y le hizo perder dos piezas dentales. Por si fuera poco, además, se dedicó en los días posteriores a perseguirle allá donde iba, hasta que un día tuvo que llamar a al policía para que pusieran fin al acoso de una vez por todas.
Cuando llegaron su padres una mueca de lastima inundó el rostro de los tres, pero los tres sabían que era la mejoro opción de todas, y que de momento no había marcha atrás, no podía haber marcha atrás
-Arratzaldeon hijo, así que este es el sitio donde vas a vivir?
-Si aita si, aquí es donde pienso vivir de momento
-No está mal, pero, cuánto vas a pagar por este cuarto?
-doscientos euros ama, no e mucho, y de momento esto es lo que me puedo permitir
-Si te quedaras con nosotros no tenías que estar andando de aquí para allá como perro sin dueño
-Ama, no insistas, allí en el pueblo no me podía quedar, ya sabes que Iker....
-Si, de sobra sabemos lo que te hizo Iker, si no anduvieras en líos con maricones estas cosas no te pasaban
-Bueno ya está bien aita, no sigas con eso, ya sabes de sobra lo que hay, y me gustaría que fueras un poco más respetuoso con mi condición sexual
-Si yo te respeto todo lo que tú quiere Igor, pero entiende que en el pueblo, cuidando la casona de tu tío Hodei estarías más a gusto, y sin tantos problemas
-También es una buena manera de probar una nueva vida, en una ciudad grande como esta, donde no me conoce nadie....una nueva oportunidad
-Como quieras pero las puertas de casa siempre están abiertas
-Lo sé padre, lo sé
Después de vaciar todas las maletas, y de colocar las cosas donde humanamente pudieron, Igor y sus padres se fueron a dar un paseo por el centro de la ciudad y se tomaron un helado en la heladería más famosa que había, la cual les cobro por los tres helados como si el cucurucho fuera de oro, lo que enfado terriblemente al padre de Igor. Después, se fueron a donde habían dejado el coche, y se despidieron quedando en que Igor iría a verles tan pronto como le fuera posible
La jornada de trabajo fue de lo más ligera posible. Le enseñaron un poco las instalaciones, los horarios, le presentaron a sus compañeros, y a alguno de los residentes a los que iba a tratar más directamente. El primer día nunca es un día de trabajo a destajo, como le explico su jefe, sino que es un poco de tanteo, con el fin de la gente no se asuste, y vuelva al día siguiente. Después de la carcajada, se puso a revisar lo expedientes de las personas que estarían a su cargo, y cuando llego la hora, salió a dar un paseo por la calle, a solas, mientras la ciudad dormía
Los escaparates le estaban causando una cierta sensación de Peña, envidia, y soledad. Mientras miraba la ropa de los maniquíes, los muebles de la tiendas, los viajes a todos los lados del mundo, y saber que en ese momento él se tenía que conformar con un camastro cutre y una habitación enana le hacía sentirse insignificante, pero tenía un montón de sueños y ganas de reconstruir su vida. El problema es que tenía la ganas, pero no los medios, por lo cual se encontraba en un callejón sin salida.
Mientras paseaba, saco el teléfono y echo un vistazo a los locales gays de la ciudad. No era una ciudad muy grande, por lo que no había más que dos localuchos un poco presentables, pero quería conocer a gente, rodearse de personas que entendieran como él entiende, así que se acercó al primero que salía en la lista. El local estaba tapizado con telas rojas, y las mesas estaban a la izquierda, redondas y con dos sillas cada una para sentarse. No inspiraba mucha confianza pero la gente era amable así que se sentó a ver el espectáculo de drag queens que habia. Total nada perdía y quizás encontrara a alguien interesante . Cuando acabó el espectáculo, ya había trabado amistad con dos chicos, uno que tenía una barba poblada llamado Carlos, y a Azael, un chaval osete que se había por el que se había sentido atraído, pero que no le hacía demasiado caso. Pero a él no le importaba eso. Le importaba el hecho de que quería rehacer su vida, y había cogido los primeros mimbres para realizarlo.
miércoles, 8 de agosto de 2018
EL CHICO DE LA MESA DE AL LADO
Leo se quedo sorprendido de que justo al lado, a unos escasos metros de distancia, alguien le estuviese escribiendo a través de una red social. Es más, el, que en tiempos anteriores no necesitaba del grindr, de badoo, ni si quiera de whatsapp para ligar con otros chicos, le molestaba sobremanera que los chicos de ahora en vez de acercarse a la mesa donde estaban sentados el y Laura aunque solo fuera a saludar, pero el también entendía que era otra generación, la generación que vive pegada al smartphone, así que por eso, y por no parecer descortés, se decidió a contestar al mensaje que le había enviado
-Hola, eres el chico de la mesa de al lado?
-qué nombre más largo, me gusta más que me llames Leo
-De Leonidas?
-De Leonardo
-Como el pintor?
-Me has escrito para filosofar acerca de mi nombre?
-Perdóname, es que no sabia como romper el hielo, es mi primera vez en la ciudad y no sabia como entrarte, perdona si no te gusto
-Perdonado estas, y tú cómo te llamas
-Igor
-Nombre vasco.....tienes ocho apellidos?
-No jaja, solo tengo dos
-Óye dice mi amiga que te puede acercar a nuestra mesa que no cobramos peaje
-No se, me da corte, como me presento así como así
-mi amiga te ha visto escribiéndome, así que sabe de qué va la historia
-No se, me da mucho apuro
-Como quieras, pero te repito que no cobramos
-Si eso mejor otro día
-Pues ya hablaremos
-Venga Agur
Ahí terminó la conversación, y Laura, que había estado en todo momento pendiente de lo que ocurría, le pregunto a Leo que le había contado el chico de la mesa de al lado. Leo se encogió de hombros, y con una mueca de cierta perplejidad, le indicó que simplemente se había limitado a hacer bromas de su nombre, a lo que Laura le respondió con un gesto de ´este chico es tonto´ , pero no le dieron más importancia de la que tenía. Al rato, Igor se levantó de la mesa pagó su café y salió haciéndoles un gesto de despedida con la mano, a lo que respondieron con un lacónico hasta luego. Cuando se terminaron el gin tonic fueron a la barra a pagar y el camarero le contó que el chico había pagado las tres consumiciones, dejando tanto a Laura como a Leo incrédulos. Cuando salieron a pasear por el parque de al lado, se pusieron a hablar de la situación
-Yo creo que al vasquito le has gustado
-No se, los vascos suelen ser así de espléndidos
-Pues yo por muy vasca que fuera, que no lo soy, no invito a un desconocido a una copa
-Tu porque no has estado en bares de ambiente, que ahí es muy común que lo mayores inviten a jovencitos a las copas a ver si pican el anzuelo
-Es que los gays tenéis unos métodos que a veces asustan! Yo no me iría con un abuelo por muchas copas que me pague
-Cada día me recuerdas más a Ana Botella, las peras con las peras y las manzanas con las manzanas
-Tu eres tonto! Bueno volviendo al tema, que te ha parecido...
-Igor? No se, me parece mono, pero no es mi tipo
-No es meterme con el pero tiene pinta de....
-De que?
-De que abusa de las drogas
-De yonki? Hombre los chicos de ahora suelen ir bastante poco arreglados, pero de ahí a llamarle yonki
-Ese chico se droga que te lo digo yo
-Bueno, como es fácil que no le volvamos a ver....
La conversación se quedó ahí, y ambos se fueron a la bolera a echar unas partidas. Después se fueron al restaurante mexicano en el que trabajaba su amiga Emma, y allí de gustaron una comida que si bien a otros les hubiese supuesto mucho sudor y más de una lagrima, a ellos no les supuso ningún esfuerzo comérselo, ya que estaban acostumbrados. Cuando acabaron, se despidieron y se citaron para la semana que entraba, cuando tuviesen un ratito en sus respectivos trabajos.
Mientras caminaba hacia casa, Leo quiso buscar en el grindr a Igor para darle las gracias por la invitación, pero, para su sorpresa, Igoe había desaparecido, así que supuso que no le habría gustado, o que algo había hecho para que Igor se disgustara, por lo que no le dio más importancia, y cuando llego a casa se echó a dormir y no pensó más en ello.
La mañana siguiente fue un día de perros. Como bien supuso, los transportistas pusieron el grito en el cielo cuando vieron las rutas que les había planificado, y, por si fuera poco, los jefes le comentaron que había que reducir plantilla y que había que acoplar rutas para que hubiera menos personas para hacer el trabajo, por lo que organizar las rutas de la semana siguiente iba a ser algo así como descifrar un jeroglífico del antiguo Egipto. La mañana pintaba negra, y Leo se acordaba de las copas del sábado, las cuales parecía que se resistían a abandonar su cuerpo todavía. Durante la hora de la comida, se preguntó qué sería del chico de los apellidos vascos, y se puso a buscarle por las redes sociales a ver si le encontraba, pero su búsqueda fue infructuosa, llevándole a preguntarse cómo una persona es capaz de invitarte a una copa para luego desaparecer. Sería la juventud de ahora, los nuevos métodos de ligar o lo que quisieran, pero Leo no les entendía.
Cuando llegó de nuevo a casa, se encontró con una sorpresa que no esperaba. Lucas, su última ex pareja, le estaba esperando con unas flores preciosas, lo que le produjo una extraña sensación entre ternura y apuro, porque si bien le tenía mucho cariño, él sabía que la cosa no daba para mas, que su relación era casi imposible, él estaba casado y no se iba a separar de su mujer, y el no iba a estar esperando toda la vida por alguien que no iba a estar con él cuando le necesitará. Aun así, hizo de tripas corazón y accedió a tomarse algo con el. Total, si la cosa luego acababa en la cama, eso que se llevaría por delante, total, por un momento de pasión no iba a pasar nada.
martes, 7 de agosto de 2018
NO PENSAR EN LAS MAÑANAS DE DOMINGO
Leo yacía sobre la cama esperando que el tiempo, y la resaca se le pasara. Eran las doce de la mañana y la noche anterior la había pasado de fiesta en fiesta, y de copa en copa, hasta que no dio tiempo para más, y todas las discoteca estaban cerradas. Miraba al teléfono de reojo, esperando que no sonase, porque así no tendría que ir a salir de pinchos con su amiga Laura, la cual siempre tenía una buena excusa para ponerle en un compromiso ineludible. Seguía pasando el reloj, la una, la una y media, no daba señales de vida en esa fría mañana de marzo, lo cual para el era un alivio.
Mientras esperaba la llamada de Laura, la cual tardó poco más en producirse, echo un vistazo a quienes le habían escrito al teléfono. Tenía un montón de mensajes de su ex pareja, un rollo que para él había sido más bien pasajero pero que para el, un señor diez años mayor que Leo, le costaba algo más el desprenderse de el. Hizo caso omiso y siguió revisando los mensajes. Mensajes de su madre diciéndole que si iba a ir a comer, mensajes de su amigo Javi avisándole de que tenían que entrenar al día siguiente duro, porque la semana siguiente tenían la media maratón, pero en ese momento no tenía el cuerpo ni las ganas de penar en entrenar, ya entrenaba bastante durante la semana como para preocuparse en ese momento de calentar los músculos que estaban atrofiados por la ginebra. Así que se pasó a ver el grindr.
Grindr para Leo era como un mercado al por mayor. La mayoría siempre iba con el cuento de que buscaban algo más que sexo, pero después del primer polvo solían desaparecer. Y eso era algo para lo que Leo, con ya treinta y cinco años recién cumplidos no le valía. Él quería algo más, él quería tener por fin alguien con el que compartir la cama todas las noches, más aún cuando él era el único soltero de los hermanos, los cuales ya estaban casados y con hijos, dejándole a él como el único soltero de la casa. Su madre ya empezaba a preocupare que con treinta y cinco años siguiese pelando la pava, por lo cual le presentaba chicas, a lo cual, él siempre respondía de manera amable pero reyectiva, ya que con la edad que tenía no había salido del armario, hecho que le agobiaba de sobremanera. Sus hermanos lo sabían y le apoyaban, pero su madre, viuda de un policía muerto en un atentado, no lo terminaba de entender que dos personas del mismo sexo se pudieran querer, así que era mejor ocultárselo.
Mientras ojeaba Grindr, ninguno le hacía especial gracia. Unos eran bajitos, otros demasiado jóvenes, otros demasiado mayores, y a quien le escribía sin foto en el perfil directamente no le hacía ni caso. Así que directamente salió de la aplicación y se levanto de la cama a darse una ducha para despertarse. Mientras se metía de cabeza en el agua, se puso a pensar en la cantidad de rutas que tenía que preparar a la semana siguiente para lo transportistas de la empresa en la que trabajaba, y le empezó a doler más la cabeza, porque no había un lunes en los que no hubiese queja de uno o de otro diciendo que esa ruta le venía siempre mal, así que cuando salió de la ducha se tomó un ibuprofeno para mitigar los dolores que tenía por pensar demasiado, y, sobre todo, por haber bebido demasiado. En ese momento sonó el teléfono, era Laura, que se acababa de despertar
-Muy buenas bello durmiente ya te has despertado ?
-Calla que tengo todavía la cabeza como una lavadora, tú qué tal acabaste la noche?
-Pues me lleve a casa a un chico que pintaba muy bien. Estuvimos toda la noche...
-Deja, no des detalles, puedo continuar mi vida sin ellos
-Tu que hiciste, al final no ligaste con aquel chico tan mono de la barbita?
-Laura que podía ser mi hijo, no estoy para ser el padre de nadie
-Pero que tenía veintisiete año tío! Que tampoco eres tan mayor hombre
-Si pero no quiero un rollo que me dure una noche ya lo sabes tú bien, quiero algo más
-Para que quieres algo más? Para que a la vuelta de dos tres meses te ponga los cuernos como lo hizo el último? Para que este todos los día pendiente de si va a llegar a casa o a qué hora tiene previsto llegar? Déjate de tonterías y aprovecha el momento, que a este paso te vas a estar arrepintiendo toda la vida de lo que no has hecho
-Me arrepiento toda la vida de lo que hice mal, o de aquellas personas a las que he querido tanto para nada
-que vivas el presente! Qué el pasado ya está pasado! Ahora te vienes de pinchos conmigo, nos bebemos dos vinos, y se te pasa esa tontería que tienes
-No creo que vaya Laura, es el cumpleaños de mi madre y vamos a comer en casa de ella todos, nietos incluidos
-Bueno, como quieras, pero a la tarde te espero para tomarno el gintonic de después de comer entendido?
-Si Laura, luego te llamo y nos le tomamos, que me voy a duchar
-Venga luego hablamos
Leo se termino de duchar y se vistió un poco a la carrera porque sabía que su madre era de horarios fijos, y el tiempo se le echaba encima para la hora de comer. Sacó el coche del garaje con cuidado o para no rallarle porque el vecino siempre dejaba el coche demasiado pegado al suyo, lo que le molestaba sobremanera. Mientras conducía de camino a casa de su madre, se paró a pensar en todo aquello que pudo haber hecho y no hizo, pensar en todas las relaciones que había tenido y que salieron mal, y se sentía viejo, muy viejo, y con muy pocas ganas de intentar algo nuevo sabiendo que casi siempre acababa con el corazón roto.
Cuando llegó a casa, se encontró con lo mismo que se encontraba cada vez que había reunión familiar, por lo que se le quitaron las ganas de quitarse las gafas de sol. Su madre llorando cada poco por su marido, su hermano Nicolás cada día más gordo y con sus hijos mas revoltosos, su hermana María otra vez embarazada, cuando acababa de tener a los gemelos hace muy poco , y el seguía soltero y in ningún compromiso más que su perro cod, lo que le parecía un deja vu insoportable. La comida y la conversación de la sobremesa se hizo como siempre pesadísima
-Hijo pero tú no sientas la cabeza?
-Mama que ya tengo un trabajo estable y mi propio piso, tengo un perro, para que quiero más, explícame
-Para que me des más nietos hombre que mira tus hermanos
-Pero si ya tienes bastantes madre, no necesitas más
-Pero era la ilusión de tu padre que tú le dieras un nieto con su nombre
-Bueno eso ya llegará, no necesito casarme para adoptar un hijo, o irme a lo Estados Unidos a tener un vientre de alquiler
-Eso es demasiado moderno, los niños se tienen como se tienen, como se han tenido siempre, lo demás son mariconadas
-Tienes que adaptarte a los nuevos tiempos
-Lo que quieras pero eso son mariconadas
-Vamos a dejarlo madre
-Hijo que si me tienes que decir que eres gay me lo puedes decir,
-Ya hablaremos tú y yo
-Si otro día con más calma charlamos tranquilamente
Leo se pasó un rato jugando con los sobrinos y se fue al bar de la plaza al que siempre iban él y Laura a tomar el gintonic de líos domingos. Se pasaron charlando durante más de una hora, porque, aunque se veían poco por el trabajo, siempre que quedaban era como que no habían pasado ni cinco minuto de la última vez. Mientras charlaban, entró un chaval un tanto perdido, como si no supiera exactamente donde se encontraba, y pidió un café. Leo no le presto mucha atención, pero Laura se fijó en que estaba todo el rato pendiente del teléfono, y mirando de reojo a Leo
-Nene, ese chico te mira
-Que me va a mirar Laura no digas bobadas
-Que te digo que te está mirando fijamente
-Que será que mira otra cosa, que no me está mirando a mi
-Tienes instalada esa aplicación de buscar penes?
-Grindr?
-Yo qué leches se, la aplicación esa con la que ligáis los mariquitas
-Si, para que la quieres
-Ponla que seguro que él está ahí
Leo no quería hacerla mucho caso, pero ante la insistencia de Laura decidió meterse en la aplicación, y por sorpresa, el chico de la mesa estaba allí, al lado suyo, y si, le había escrito un mensaje.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)