Leo se despertó sobresaltado. Veía que Igor estaba teniendo otra vez una pesadilla, pero esa noche ya sabia como actuar. Le pasó la mano por la frente y le acarició el pecho, haciendo que, junto a los besos en el hombro él se relajara. A la mañana siguiente, Igor tenía viaje al pueblo, por lo que se quedaba sólo todo el fin de semana.
-Estas seguro de ir allí, después de todo lo que ha pasado?
-Si Leo, tengo que ver a mis padres, y tengo que llevarles unos papeles, pero tranquilo que vuelvo
-Yo solo quiero que ese indeseable no te haga más daño, me entiendes?
-Si, pero en teoría ya tengo a mi guardaespaldas
-Tampoco quiero sobre protegerte, pero quiero que no te haga daño, solo es eso, nada más
-Esta bien, lo tendré en cuenta, me vas a dar un beso de despedida?
-Uno y todos los que tú quieras
Igor y Leo se despidieron con un beso largo, intenso, que a punto estuvo de provocar que Leo no dejará marchar a Igor a su pueblo. Cuando finalmente salió por la puerta, Leo se tumbó de nuevo desnudo sobre la cama, y empezó a pensar, en lo rápido que estaba pasando todo. En lo rápido que estaba cogiéndole cariño. Quizás fuese porque le veía débil, quizás porque sentía algo que hacía mucho tiempo que no sentía , empezaba a sentirse a gusto con la idea de que estuviese cerca de él. Pero no quería adelantar acontecimientos y forzar las cosas. Todo acababa de empezar, y por eso no quería que fuesen demasiado deprisa y estropearlo demasiado pronto
Según pasaba la tarde, le daba cada vez más pereza levantarse de la cama. Las horas se hacían eternas, y él se sentía cada vez más protegido entre las mantas, por eso no quería que nada ni nadie le estropease su momento de relax. Pero ahí estaba Laura, dispuesta a intentar estropearle su momento Zen
-Que haces guapo? Te apetece salir esta noche a tomar algo?
-No creo Laura. Hoy estoy demasiado cansado física y mentalmente, y recuerda que el sábado que viene tengo la media maratón, y esta semana la he dejado muy aparcada entre la cocina y demás historias
-Una de esas historias es el vasquito?
-Si, una de esas historias es el vasquito
-Que tal, ya os habéis conocido? Habéis tomado algo?
-Se puede decir que hemos acelerado mucho en poco tiempo, y que a veces me da todo una sensación de vértigo enorme
-Como que habéis acelerado? Ya os habéis acostado?
-Se puede decir que le tengo de....compañero de piso?
-Como?? Te has vuelto loco?
-No, pero él necesitaba un techo donde cobijarse, y a mí me sobra una habitación, así que le ofrecí que viviera conmigo
-Cuantas veces te he dicho que no metas a tu casa a cualquiera....mira lo que me pasó a mi
-A ti te pasó que cuando te llevaste a vivir a tu pareja llevabais ya más de tre años, y que luego metía en tu cama a la primera que se le arrimaba
-Pero no te fíes, es que a mí no se me ocurre tal disparate
-Por eso estás como estas, cuarentona y solterona
-Gracias por lo que me toca!
-Es verdad. En la vida hay que conocer a la gente y dar votos de confianza. Y tú no das eso. Aparte de que siempre vas de diva por la vida y tampoco es que seas una de las Kardashian.
-Porque lo primero es que me quiero a mi misma
-Pues quiere un poquito más a los demás.
-Y el señorito se va a quedar mucho tiempo en tu casa?
-Todo el que él estime necesario
-Espero que luego no vengas a decirme que tenía razón
-Espero no tener que hacerlo
Leo colgó a Laura con cajas destempladas. Odiaba cuando se ponía en posición de voz de la razón, más cuando su vida amorosa no había sido nunca un ejemplo a seguir. Leo la tenía cariño, pero sabía que ella era una persona muy dominante, que no aceptaba un no como respuesta, y que cada vez que algo se la torcía, o alguien se interponía en sus objetivos, hacia todo lo posible y lo imposible por sacarla de en medio. Leo, y muchas de las personas con las que había intentado tener algún tipo de relación, ya había sufrido en sus carnes los ataques de celos de Laura, pero esta vez algo le decía que no iba a ser ella la que iba a ser un obstáculo, y, que, si había que desembarazarse de ella, lo haría sin ningún tipo de miramiento.
Leo se puso a limpiar, porque cuando estaba tenso era lo que mejor le relajaba. Y además, habiendo llegado Igor a su casa era lo mejor que podía hacer, porque la casa era una leonera. Mientras recogía las cosas de Igor para colocarlas en su habitación, de uno de los bolsillos de la chaqueta se cayó un papel blanco. Al principio no le dio más importancia, hasta que fue a recogerlo. Cuando lo cogio del suelo, noto que dentro de ese papel había un polvo blanco, que no había que ser un experto criminólogo para saber de qué tipo de polvo blanco se trataba.
La primera reacción de Leo fue quedarse en shock. No se terminaba de creer lo que estaba ocurriendo. O mejor dicho, no quería creerse lo que ocurría. De repente, la imagen bucólica y angelical que había construido de Igor había saltado por los aires, y no sabia ni cómo reaccionar. No sabia como preguntárselo, y mucho menos cómo reaccionaría el a la pregunta que le quería hacer. Ni si quiera sabia como quería hacerle la pregunta.
A Leo le costó reaccionar, y cuando reaccionó, sintió que la casa se le estaba echando encima, que se agobiaba por dentro. Por eso se calzó las mallas de deporte y una sudadera vieja que tenía, y se lanzó a correr como un loco por la ciudad, para expulsar toda la rabia que sentía en ese momento. Mientras corría, no sabia que le iba a decir a Igor, ni si quiera como iba a reaccionar Igor a lo que le dijera, ni cómo iba a continuar todo aquello que había empezado hace poco. Todo le daba vueltas, y todo eran interrogantes.
Hubo un momento en el que a Leo le empezó a faltar la respiración. Ese fue el momento en el que se sentó y empezó a tomar un poco de aire. Se había pasado de la cuenta, y necesitaba un poco de oxígeno para evitar el desmayarse. En ese instante, se le acercó un transeúnte que paseaba al perro. Su pinta parecía intimidatoria, pero cuando se acercó a hablar con él se dio cuenta que las apariencias engañan.
-Te encuentras bien? Necesitas ayuda?
-No gracias, solo es coger un poco de resuello
-Hay veces que es mejor respirar para coger impulso
-Si, pero tampoco es bueno respirar mucho, ni estar mucho tiempo parado, porque te da por pensar
-Y pensar es malo?
-A veces si, créeme que si
-Perdón por abordarte así, es que pensaba que te ahogabas
-No te preocupes, te agradezco la atención
-Yo me llamo Julio y tú?
-Leonardo, encantado
-Un placer. Y cuéntame, en que piensas, si no es mucha indiscreción
-En que a veces te haces una idea de las personas que no es la correcta
-Pero esto es así, hasta que no pasa un tiempo y no conoces a una persona no sabes a qué te atienes.
-Pero y si lo que ves no te gusta
-Pues puedes intentar hacer que lo cambie, puedes aceptarlo y mirar a otro lado, o bien puedes cortar por lo sano y hacer que eso marque una decisión. Ahora bien, dejarías que algo que no te guste de una persona marque lo que sientes por ella?
-No lo sé, en verdad, no sé exactamente qué siento, no sé si quiera si siento
-Eso lo tienes que reflexionar, y una vez que reflexiones, toma la decisión mirando a la cara de la otra persona. Créeme, es lo mejor
-Gracias
-Bueno no te molesto más, un placer y espero que esta conversación te haya servido para algo
-La tendré en cuenta, muchas gracias
Leo veía como ese hombre al que no conocía de nada, le había dado un consejo que no había escuchado jamás. No entendía nada, pero se dio cuenta de que hay gente que de vez en cuando se preocupaba de otra gente, sin importar si le conocía o no. Mientras paseaba de vuelta a casa, estuvo dándole vueltas a la cabeza de como le iba a decir a Igor todo lo que había pasado.
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