lunes, 27 de agosto de 2018

UNA NOCHE DE ALTO VOLTAJE

Definitivamente, para Leo la noche se estaba calentando más de lo habitual. No se esperaba que fuese a ser Igor la persona que le iba a poner las cosas en semejante temperatura, pero la verdad que la velada estaba siendo de lo más amena, y de lo más interesante.

Llevaban un rato sentados en la mesa del bar, y las cervezas se iban amontonando. No es que fuese un día de demasiada afluencia de gente, entre semana nunca lo solía ser, pero ese día estaban los dos solos, lo mácula daba pie a que Igor se dedicase a caldear el ambiente más de lo que quizás debiera, y Leo se calentaba más de lo que estaba dispuesto a asumir.

Llegaron las dos de la mañana, y el camarero les indicó que iba a proceder a cerrar el bar, y que por lo tanto debían levantarse de la mesa y marchar para sus casas. Cuando se hizo la luz, Leo se percató de que el bar era bastante hornera, pero en el era feliz, porque sus mejores noches las había pasado al calor de la barra de ese bar, como decía la canción de Gabinete Caligari. Se dio cuenta de que la barra seguía con el mismo terciopelo rojo roído que tenía desde hace años, y que las mesas de falso mármol estaban ya desportilladas de tantos meneos que las dio la vida. Temía que a Igor no le hubiese gustado, pero se le veía en su salsa, como pez en el agua. Cuando pago la cuenta, se acercó a la mesa donde estaban, sin enterarse de que había partes de la anatomía de Leo que Igor se había dedicado a hacer que tuvieran vida propia

-Creo que deberías ponerte el jersey en la cintura Leonidas
-Ya lo sé, ya me he fijado, vaya vergüenza....y no me llames Leonidas, leche
-Si te molesta te lo dejo de llamar
-No, en serio no me molesta, disculpa, me incomoda más el bulto que tengo ahí abajo
-No se, de repente ha empezado a tener vida propia
-O alguien que se ha dedicado a darle vida
-Yo? Si soy un ángel
-Deja de poner cara de pillo y tira, que con esa cara que pones me lo estás poniendo peor

Leo no podía ni mirar a la cara de Igor, porque no sabía disimular. Cada vez que el ponía ese gesto entre pillo y provocador a Leo le subía la temperatura por el cuerpo, así que decidió a hablarle sin mirarle, con la vista al frente. Igor, que sabía la jugada, rozaba con la punta de los dedos la espalda de Leo, provocándole más de un sobresalto .

Cuando llegaron a casa de Igor, ninguno de los dos sabía muy bien qué hacer para despedirse. No sabían si darse dos besos, un abrazo, un beso solo, así que se dieron un apretón de manos el cual ninguno entendió. Leo, que no daba crédito a lo absurdo del momento, decidió pasar al ataque, y según se marchaba Igor de espaldas a el, se arrancó en décimas de segundo a meter las manos por la parte delantera del pantalón, y besándole todo el cuello, solo se atrevió a decirle

-A ver si te piensas que los angelitos no se caen del cielo

En ese instante Igor se dio la vuelta y le dio un beso largo, profundo, el cual erizo la piel de Leo como nadie lo había hecho en muchísimo tiempo. Después no tuvieron tiempo casi ni a llegar vestidos a la cama, porque en el ascensor se quitaron buena parte de la ropa, hasta casi quedarse en calzoncillos. Cuando llegaron a la cama, leo lanzó a la cama a Igor, y se abalanzó sobre el, desatándose los dos hasta acabar jadeando sudorosos, abrazados el uno al otro, sin terminar de dar crédito ninguno de los dos a lo que había ocurrido.

Leo se despertó a mitad de la noche sobresaltado, confuso, sin terminar de ubicar donde se encontraba y por qué estaba ahí, y no en su cama, y como había llegado hasta allí. Cuando vio a Igor acostado a su lado, abrazándole por la cintura, completamente desnudo, empezó a hilvanar todo lo que había pasado desde que fue a buscarlo al parque. Y se asusto, se asusto mucho. Tanto que pensó en vestirse con cuidado, y salir de ahí corriendo, pero luego recapacito, y vio que no estaba tan incomodo como pensaba, así que agarró  por la cintura a Igor también y se quedó profundamente dormido, respirando fuerte, debido a la intensidad con la que había transcurrido toda la noche.

Eran las nueve de la mañana, y Leo se había quedado dormido. Cuando se despertó, vio que Igor le había dejado al lado una bandeja con algo de desayuno, y una nota al lado que ponía ¨Espero que este desayuno te ayude a tener una buena mañana, bello durmiente, no hagas ruido al salir, espero verte pronto, egun on¨. Casi no le daba ni tiempo a desayunar. Se vistió como pudo o supo, y desayuno a la carrera. Llegaba muy tarde a trabajar, y sabía que ese día le iba a caer una bronca importante.

Al llegar al trabajo, le sorprendió que nadie se sorprendiera de su ausencia. Cuando se sentó en su mesa, tenía un post-it de su jefe en que le ponía que cuando llegara le llamara. Lo cual no entendía, porque no entendía que nadie se percatara de que él no estaba. Cuando le llamó, una sensación de alivio y de rabia pasó por su cabeza. Era miércoles, y ese día entraba más tarde. Y no se había dado cuenta. De lo que sí se daba cuenta, es que no se quitaba de la mente la noche que había pasado con Igor, demasiado buena para ser real.

A media tarde, se enfadaba porque Igor no daba señales de vida. No se podía creer que era bastante más joven que él le provocase tanta curiosidad, tanta atracción, cuando él era tan enemigo de los jóvenes. Pero Igor le había provocado, le había llamado la atención, y era algo que le daba pavor, porque las últimas experiencias que  había tenido con gente más jóvenes que el habían sido cuanto menos decepcionantes. Al fin, a media tarde, Igor mandó un whatsapp, y a Leo se sobresaltó  como un quinceañero

-Pensé que aún estabas en mi cama
-Hombre, si pudiera llevarme el trabajo a casa no estaría mal
-Podrías estar aquí
-Podría, podría
-Así repetíamos lo de esta noche
-Te gustó lo que ocurrió
-De lo que me acuerdo....mucho, no me lo quito de la cabeza
-Yo la verdad que tampoco Igor, fue....
-Fue como?
-De alto voltaje
-La verdad es que si, fue muy intensa
-Pero la verdad es que me gusto mucho
-Tanto como para repetir?
-Cuando tú quieras
-Me encanta, oye, te puedo pedir una cosa?
-Tengo que ir de nuevo a buscarte al parque? Voy a empezar a pensar que te gusta que vaya a rescatarte de los sitios perversos
-No idiota, había pensado que yo no conozco la ciudad, y que me gustaría conocerla, y si tú me la quieres enseñar, yo encantado
-Es una invitación formal? Una cita?
-Es una manera de pedirte que me enseñes algo más de ti
-Pues lo haré encantado
-Me vienes a buscar en un rato?
-Cuánto rato?
-Media hora
-Allí estaré
-Sabes dónde vivo no?
-Si Igor, iría con los ojos vendados
-Pues ahora te veo
-Hasta ahora!
-Hasta ahora guapo

Leo no se lo terminaba de creer. Nunca habría aceptado el ir a buscar a nadie el día después de echar un polvo, por muy bueno que fuera, pero había quedado con Igor en media hora, y si en otras ocasiones se lo hubiese tomado con mucha paciencia, e incluso hubiese llegado tarde, mientras pensaba todo esto se estaba arreglando a la carrera para ir puntual y guapo a buscarle a la puerta de su casa.

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