miércoles, 8 de agosto de 2018
EL CHICO DE LA MESA DE AL LADO
Leo se quedo sorprendido de que justo al lado, a unos escasos metros de distancia, alguien le estuviese escribiendo a través de una red social. Es más, el, que en tiempos anteriores no necesitaba del grindr, de badoo, ni si quiera de whatsapp para ligar con otros chicos, le molestaba sobremanera que los chicos de ahora en vez de acercarse a la mesa donde estaban sentados el y Laura aunque solo fuera a saludar, pero el también entendía que era otra generación, la generación que vive pegada al smartphone, así que por eso, y por no parecer descortés, se decidió a contestar al mensaje que le había enviado
-Hola, eres el chico de la mesa de al lado?
-qué nombre más largo, me gusta más que me llames Leo
-De Leonidas?
-De Leonardo
-Como el pintor?
-Me has escrito para filosofar acerca de mi nombre?
-Perdóname, es que no sabia como romper el hielo, es mi primera vez en la ciudad y no sabia como entrarte, perdona si no te gusto
-Perdonado estas, y tú cómo te llamas
-Igor
-Nombre vasco.....tienes ocho apellidos?
-No jaja, solo tengo dos
-Óye dice mi amiga que te puede acercar a nuestra mesa que no cobramos peaje
-No se, me da corte, como me presento así como así
-mi amiga te ha visto escribiéndome, así que sabe de qué va la historia
-No se, me da mucho apuro
-Como quieras, pero te repito que no cobramos
-Si eso mejor otro día
-Pues ya hablaremos
-Venga Agur
Ahí terminó la conversación, y Laura, que había estado en todo momento pendiente de lo que ocurría, le pregunto a Leo que le había contado el chico de la mesa de al lado. Leo se encogió de hombros, y con una mueca de cierta perplejidad, le indicó que simplemente se había limitado a hacer bromas de su nombre, a lo que Laura le respondió con un gesto de ´este chico es tonto´ , pero no le dieron más importancia de la que tenía. Al rato, Igor se levantó de la mesa pagó su café y salió haciéndoles un gesto de despedida con la mano, a lo que respondieron con un lacónico hasta luego. Cuando se terminaron el gin tonic fueron a la barra a pagar y el camarero le contó que el chico había pagado las tres consumiciones, dejando tanto a Laura como a Leo incrédulos. Cuando salieron a pasear por el parque de al lado, se pusieron a hablar de la situación
-Yo creo que al vasquito le has gustado
-No se, los vascos suelen ser así de espléndidos
-Pues yo por muy vasca que fuera, que no lo soy, no invito a un desconocido a una copa
-Tu porque no has estado en bares de ambiente, que ahí es muy común que lo mayores inviten a jovencitos a las copas a ver si pican el anzuelo
-Es que los gays tenéis unos métodos que a veces asustan! Yo no me iría con un abuelo por muchas copas que me pague
-Cada día me recuerdas más a Ana Botella, las peras con las peras y las manzanas con las manzanas
-Tu eres tonto! Bueno volviendo al tema, que te ha parecido...
-Igor? No se, me parece mono, pero no es mi tipo
-No es meterme con el pero tiene pinta de....
-De que?
-De que abusa de las drogas
-De yonki? Hombre los chicos de ahora suelen ir bastante poco arreglados, pero de ahí a llamarle yonki
-Ese chico se droga que te lo digo yo
-Bueno, como es fácil que no le volvamos a ver....
La conversación se quedó ahí, y ambos se fueron a la bolera a echar unas partidas. Después se fueron al restaurante mexicano en el que trabajaba su amiga Emma, y allí de gustaron una comida que si bien a otros les hubiese supuesto mucho sudor y más de una lagrima, a ellos no les supuso ningún esfuerzo comérselo, ya que estaban acostumbrados. Cuando acabaron, se despidieron y se citaron para la semana que entraba, cuando tuviesen un ratito en sus respectivos trabajos.
Mientras caminaba hacia casa, Leo quiso buscar en el grindr a Igor para darle las gracias por la invitación, pero, para su sorpresa, Igoe había desaparecido, así que supuso que no le habría gustado, o que algo había hecho para que Igor se disgustara, por lo que no le dio más importancia, y cuando llego a casa se echó a dormir y no pensó más en ello.
La mañana siguiente fue un día de perros. Como bien supuso, los transportistas pusieron el grito en el cielo cuando vieron las rutas que les había planificado, y, por si fuera poco, los jefes le comentaron que había que reducir plantilla y que había que acoplar rutas para que hubiera menos personas para hacer el trabajo, por lo que organizar las rutas de la semana siguiente iba a ser algo así como descifrar un jeroglífico del antiguo Egipto. La mañana pintaba negra, y Leo se acordaba de las copas del sábado, las cuales parecía que se resistían a abandonar su cuerpo todavía. Durante la hora de la comida, se preguntó qué sería del chico de los apellidos vascos, y se puso a buscarle por las redes sociales a ver si le encontraba, pero su búsqueda fue infructuosa, llevándole a preguntarse cómo una persona es capaz de invitarte a una copa para luego desaparecer. Sería la juventud de ahora, los nuevos métodos de ligar o lo que quisieran, pero Leo no les entendía.
Cuando llegó de nuevo a casa, se encontró con una sorpresa que no esperaba. Lucas, su última ex pareja, le estaba esperando con unas flores preciosas, lo que le produjo una extraña sensación entre ternura y apuro, porque si bien le tenía mucho cariño, él sabía que la cosa no daba para mas, que su relación era casi imposible, él estaba casado y no se iba a separar de su mujer, y el no iba a estar esperando toda la vida por alguien que no iba a estar con él cuando le necesitará. Aun así, hizo de tripas corazón y accedió a tomarse algo con el. Total, si la cosa luego acababa en la cama, eso que se llevaría por delante, total, por un momento de pasión no iba a pasar nada.
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