Alfonso y Leo se levantaron temprano, para ir a correr al parque que tenían cerca de su casa, como en los viejos tiempos. Mientras tanto, Igor estaba en la cama, dando vueltas, inquieto, pensando, o queriendo imaginarse de que estarían hablando en ese momento, o lo que es peor, lo que pudieran estar haciendo poniendo como excusa el ir a hacer ejercicio. Se levantó de la cama, y se fue a la cocina a prepararse un café, con tal mala suerte que se le cayó la taza, y con uno de los trozos de ella se cortó el dedo, llenándolo todo de sangre. No era un corte profundo, pero era aparatoso, y cuando llegaron Leo y Alfonso de hacer ejercicio, vieron todo manchado de sangre.
-Dios mío Igor que te ha pasado?
-Nada, no ha sido nada, simplemente se me cayó una taza y me he cortado, es más lo escandalosa que es la sangre que otra cosa
-Quieres que te ayude? Ven que te curo la herida
-No soy un niño pequeño Leo, me se curar yo solo, ahora recojo todo este estropicio
-Trae que ya lo hago yo
-No hace falta Alfonso, en serio que lo puedo hacer yo solo, no necesito una niñera, no hace falta que nadie me limpie lo que yo estropeo
-Pero que no es ningún problema!
-Que no pasa nada Alfonso! Estoy bien, ya está, vosotros iros a ducharos, ya me quedo yo recogiendo esto
Alfonso y Leo se miraron sin entender nada, y Leo se marchó a la ducha con ganas de quedarse ahí para saber qué le pasaba a Igor. Mientras Leo se daba una ducha, Alfonso se quedó en la cocina, viendo como Igor recogía el estropicio visiblemente nervioso
-Te pasa algo Igor? No te veo bien
-No, no te preocupes, es solo que.....
-Que pasa? Es por mi?
-No es por ti, es solo que....
-Que te ocurre
-Que a ver, no me esperaba que cuando vinieses a nuestra casa....bueno, a la casa de Leo, me enterara de que tú y él habíais sido pareja
-Bueno, pero eso no es un problema, ahora su pareja eres tú
-Si pero claro, entiende que me dejo descolocado
-Ya te entiendo, no te lo esperabas y piensas que entre nosotros dos puede haber algo todavía
-Si, más o menos....
-Entiendo.....entiendo lo que quieres decir, pero si te sirve para tranquilizarte, Leo y yo no tenemos nada, absolutamente nada, y es más, solo somos amigos, y nos queremos mucho, pero como amigos
-Pensaras que soy un imbecil y un niñato
-No, en absoluto, yo en tu situación hubiese reaccionado igual créeme, igual Leo te tenía que haber contado todo desde el primer momento, e igual no te lo encontrabas todo de repente
-Si, quizá hubiese sentido menos.....
-Celos hacia mi? Comprensible. Eso sí.....
-Que ocurre?
-Si que necesito pedirte un favor
-El cual?
-Quiero que cuides de Leo, y que le vigiles ciertas cosas suyas...
-Que cosas?
-Yo no te he dicho nada, pero, me preocupa que caiga de nuevo en ciertos hábitos.....
-Que hábitos? Me estás asustando
-A ver, cuando Leo y yo lo dejamos, digamos que lo pasó bastante mal, y para aliviar su daño, digamos que bebió más de lo que debía, no quiero que le pase otra vez, no quiero que lo pase como lo pasó en aquella época de su vida, no quiero que se acerque al alcohol, y menos que se acerque a gente que pueda hacer que caiga de nuevo en el alcohol, me entiendes?
-Si, pero no sé a quién te refieres
-Su amiga Laura a mí no me ha parecido nunca trigo limpio, nunca he terminado de fiarme de ella, sería bueno para él y para vuestra relación, que ella no esté demasiado cerca de vosotros, me entiendes ahora?
-Si, ahora sí, y por qué estuvo en ese problema?
-Porque se le juntaron en poco tiempo muchas cosas, él y yo rompimos, se murió su padre, dejo el trabajo.....le tocó digerir muchas cosas en poco tiempo, y, aunque parezca fuerte, cuando se ve muy agobiado es como un niño asustado
-Y por qué me cuentas esto?
-Porque está bastante encariñado contigo, y sé que en cierta parte tú también lo estás tú, si no no me verías como una amenaza. Cuida de el, te lo pido por favor
-Lo haré, créeme que lo haré
En ese momento apareció Leo con un pantalón corto bastante ceñido, el cual marcaba bastante su parte trasera, dejando a los dos boquiabiertos. Leo se quedó esperando una respuesta, a lo que Igor respondió con un silbido de fascinación que provocó la risa de los tres, relajando la tensión que había, y convirtiendo la convivencia entre los tres en algo más llevadero durante todo el tiempo que estuvo Alfonso en casa de ambos
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