Los primeros días de la nueva convivencia entre Leo e Igor fueron ante todo, un ejercicio de supervivencia. Leo se veía de repente invadido en la que hasta ese momento había sido su intimidad, había visto como su armario, el cual decidió que fuera enorme, de repente se quedaba pequeño, ante la avalancha de ropa, zapatos, y demás enseres de Igor. También vio como el baño uno se llenaba de cosas que ni si quiera conocía, y que le hacían gracia. Pese a ser una persona que se cuidaba, en su vida había visto tal cantidad de cremas y ungüentos para todas las partes del cuerpo, cada cual con una finalidad específica, cada una con una misión. Todas las mañanas entrar al baño era una pelea para usar sus cosas sin tener que mover todas las de Igor, aunque de vez en cuando, y preso de la curiosidad, aprovechase que Igor estaba dormido y usase alguna de las cremas, sobre todo las de la cara.
En esa semana, también había notado un cambio de actitud en Igor bastante notable. Había pasado de mover los muebles de su habitación, y siempre pidiendo permiso a Leo, a hacer sugerencias acerca de la decoración de la casa, las cuales Leo agradecía, ya que hasta el mismo se daba cuenta de que la casa, la cual la decoró a su antojo años atrás, se estaba quedando un tanto desfasada. A Leo todo esto le encantaba, porque veía que se implicaba en la casa, en su estado, y en su limpieza.
Un punto aparte era el irse a dormir juntos. Acostumbrado a dormir solo y tener la cama para él solo, tener que compartir la cama con alguien que se movía como una culebra, se destapaba, le daba patadas, roncaba, se subía encima de él......Leo se levantaba muchos días reventado, pero se levantaba contento, porque veía que Igor estaba a gusto, y eso le hacía feliz. Muy feliz
El martes se acercaba, y lo nervios de ambos iban en aumento. Alfonso suponía para Leo una vuelta a los orígenes, a sus comienzos en las relaciones amorosas, a la vida en general, a recordar a como dejó de ser un niño protegido dentro de una burbuja, y empezaba a salir del cascarón. Para Igor era un punto de prueba, de ver hasta qué punto iba en serio una relación que había empezado de una manera traumática, y que había pasado por una fase de tanteo que había resultado demasiado larga y poco gratificante para él, porque muchas veces se había visto arrastrado a hacer la cosas de una manera en la que él hubiera necesitado de más tiempo, y de más tranquilidad para poder sentirse a gusto realizándolas, pero la situación le exigió ir deprisa, y sobre todo, ir a veces a remolque de algo que todavía no había terminado de olvidar.
Cuando llegó el martes, los dos estaban atacados de los nervios. Ambos se habían pasado la noche anterior limpiando la casa a fondo, para que no hubiera nada que incomodara a la visita que estaba a punto de llegar. Estaban agotados, pero nerviosos, porque ninguno de los dos quería que nada fallara en el momento crítico. Cuando al fin llego Alfonso, el y Leo se fundieron en un abrazo que llegó a incomodar a Igor. Después del abrazo, tocaron las presentaciones oficiales
-Que ganas tenía de verte ya Leo, hacía años!
-Ya era hora si, ya era hora! Bienvenido de nuevo!
-Tu debes ser Igor, me han hablado mucho de ti
-Si, soy Igor, encantado
-Eres más guapo de lo que me ha contado Leo, eh!
-Vaya, gracias! Déjame tu maleta, la llevaré a tu habitación
-Y bien, que tal las cosas por esta ciudad?
-Pues poco más o menos Alfonso como tú las dejastes, Sabes de sobra que esta es una ciudad pequeña, y que los cambios aquí van muy poco a poco, y siempre con un cierto tiempo de retraso
-Sigue existiendo el bar este de ambiente al que íbamos siempre?
-Oh, no! Para nada! Los dueños se jubilaron y se fueron a la Costa....estaban muy mayores, y esta ciudad necesitaba un impulso nuevo, gente joven. Así que abrieron otro bar entre dos muchachos, esta bastante bien, tenemos que ir los tres
-Oh, bien! Muy bien. Y bueno Igor, tú a qué te de dedicas?
-Yo me dedico a cuidar a personas mayores
-Un oficio muy bonito si señor, y bueno, en esta casa no se come o que?
-Si, sentaros en el salón que voy preparando algo que comer
-A ello vamos en lo que Igor y yo charlamos
Leo se puso a cocinar pasta, algo que era sencillo y rápido, y que además le gustaba mucho a Alfonso, y sobre todo a Igor. Cuando terminó, preparó la mesa, y los tres se sentaron a comer. Mientras comían, siguieron con la conversación que tenían pendiente.
-Y bueno Igor, viniendo de un pueblo, que tal te has acostumbrado a la vida en la ciudad?
-Pues la verdad es que bien, la ciudad es bastante tranquila, y la vida no es tan mala, no es una ciudad tan fea como la pintaban
-Claro que no Igor, en verdad es una ciudad bien bonita, lo que pasa es que es pequeña, y en nuestro mundo aún es más difícil. Todos nos terminamos conociendo, y al final todos hablamos de todos
-Si, pero imagínate en un pueblo, en el que todo es más pequeño y más rural, y la gente muchas veces no sabe si quiera que eres gay
-Ya, también tienes razón.....pero piensa que aquí la gente es muy conservadora, y aún te mira mal....cuando Leo y yo éramos pareja la gente no miraba raro cuando íbamos de la mano....
-Ah, que tú y Leo fuisteis pareja?
-Si, pero hace de eso muchos años, ahora somos amigos, tranquilo
-Y por qué no me dijiste eso Leo?
-Porque no creí que fuera oportuno decírtelo Igor, no al menos de momento
-Pues igual sí que me lo tenias que haber dicho
-Bueno chicos, no discutáis que de eso hace muchos años Igor, ya casi ni me acuerdo, y te prometo que ahora solo somos grandes amigos
-Si, mejor no discutamos
La comida y la sobremesa continuó entre charlas y risas, pero aun así Igor estaba distante. No le había sentado bien enterarse de mala manera que Leo y Alfonso habían sido pareja hace tiempo, y, aunque ellos juraban y perjuraban que ya no había nada entre ellos, siempre le quedaba la duda de si lo que decían era verdad. Cuando él y Leo se fueron a dormir, Igor no pudo aguantar a soltar lo que pensaba
-Igor estás enfadado?
-No estoy enfadado
-Pues no lo parece
-Me podías haber dicho antes que tú y Alfonso habíais sido pareja
-Por qué?
-Porque me gustaría saber qué íbamos a acoger a alguien que había sido pareja de la que es mi pareja
-Estas celoso?
-Pues celoso no, pero si molesto porque parece que no me querías decir que Alfonso había sido tu pareja
-Y que hubiese cambiado? No hubieras dejado que viniera?
-No hubiese hecho eso, es tu casa, pero sí que estaría prevenido o avisado de otra manera
-No entiendo por qué te pones así porque solo es uno de mis mejores amigos, mi pareja eres tú, no el, y a quien....bueno, eso, eres tú
-Bueno eso que es?
-Lo que tú ya sabes!
-No lo sé, me lo podrías decir?
-A quien quiero! Estás contento?
-Si, pero te podía empezar a costar menos el decirlo
-Ahora vas a ser menos seco con Alfonso?
-Lo intentare, pero piensa que como vea algo raro....
-No vas a ver nada raro porque no va a haberlo
-A ver Leo entiéndeme, él es guapo, musculoso, viste bien, yo yo bajito, delgaducho, él se parece más a ti que yo
-Estas celoso?
-No es celos, pero si pienso que él se parece más a ti que yo
-Pero yo no quiero a alguien que se parezca a mi, quiero que se parezca a ti
-En serio?
-Si, porque me gusta que se parezcan a ti
-Vale, intentare ser más hospitalario
-Así me gusta, ven aquí, que quiero achuchar al bajito escuálido
No hay comentarios:
Publicar un comentario