domingo, 11 de noviembre de 2018

GATO ENCERRADO

Igor se levantó a la mañana siguiente con algo de resaca. No es que hubiera bebido en exceso, pero cuando bebía alguna copa de más al día siguiente se sentía muy pesado. Mientras Leo y Alfonso dormían, se dispuso a preparar el desayuno para despertar luego a Leo como solo a él le gustaba, con sus besos, pero de repente, vio algo que le inquietó. La ducha estaba sonando, con fuerza, y le resultaba extraño porque de sobra sabía que ambos estaban dormidos. Quiso entrar a ver qué pasaba, pero le daba miedo el que se podía encontrar. Tampoco hizo falta, porque mientras meditaba entre sí entrar o no al baño, la ducha se paró, y a los dos minutos salió un muchacho alto, muscular o, y simplemente tapado con una toalla que le cubría las partes íntimas. Los dos se quedaron un minuto pensando en qué hacer, y al final se acercó el chico a estrecharle la mano mientras estaba todavía empapado de la ducha

-Hola, quién eres?
-Como que quien soy, yo vivo aquí
-Ah, entonces tú eres Leo
-Casi, yo soy Igor, el novio de Leo, y quién eres tú
-Ah, vaya, no me había dicho Alfonso que Leo tenía novio
-Parece ser que Alfonso tampoco nos dijo que iba a dormir acompañado, hubiese preparado sabanas y esas cosas
-No sabía que en esta casa había servicio de habitaciones
-No, pero me gusta que allá donde vivo o vivo con mi pareja más bien, los invitados semientan cómodos....quieres desayunar?
-No Igor, no se queda a desayunar....ya se marchaba.....
-Por qué Alfonso?
-Porque lo que venía a hacer ya lo ha hecho, ya se puede ir a su casa
-Bueno no hace falta que te pongas así
-Bruno ya hemos echado el polvo, o que te pensabas, que ibas a quedarte aquí a pensión completa? Bastante es que te he dejado que te duches
-Que un café no pasa nada, no sea que le de una pájara de camino
-Que no Igor, que se va, y se va

Bruno se vistió rápidamente y se fue dando un portazo, provocando la carcajada tanto de Igor como de Alfonso, carcajadas que terminaron despertando a Leo

-Que es todo este alboroto?
-Es Igor, que de repente le ha dado por tratar a todos mis amantes de una noche como si estuviesen en el Hilton
-Oye que encima que uno trata de ser hospitalario
-Igor, ya aprenderás que cuando Alfonso se traiga a casa a un chico a la mañana siguiente se le echa rápidito y casi sin despedirse
-Vaya, que poco amables
-Ya aprenderás querido las normas que tenemos tu novio y yo, piensa que tú llevas poco con él, nosotros nos conocemos de más tiempo
-Bueno pues a la próxima lo digo que desfilando, vamos que cuando se duche que me de la toalla y corra
-Ves? Más o menos vas aprendiendo. Bueno chicos yo me voy a ir a hacer un poco de ejercicio. Si alguien se apunta
-Nosotros queríamos ir al rastro a ver unos muebles que nos gustaron, luego si quieres a la hora del vermouth quedamos a tomarnos algo
-Como queráis,yo me marcho. Luego nos vemos!
-Hasta luego Alfonso
-Agur!

Leo e Igor se vistieron, y unieron rumbo al recinto en el que se ponían todos los tenderetes que vendían todo lo habido y por haber. Había desde ropa de imitación, hasta muebles y objetos que más que valor económico, tenían valor sentimental. Mucha gente estaba allí porque se dedicaba a ello, pero también había mucha gente que ponía su puesto por necesidad, porque su economía pasaba por apuros, y eso se notaba porque vendía objetos muy personales, marcos de plata, candelabros, lamparas antiguas, recuerdos de épocas pasadas, que tenían un precio sensiblemente inferior al que seguramente tenían, pero por el apremio de sacar dinero lo vendían bastante más barato. Mientras caminaban por los puestos, ambos iban charlando

-Al final que vamos a hacer con la tarjeta de Tamudo, Igor?
-No se, podíamos probar, a ver qué tal nos sale
-Podemos ir que nos hagan la prueba y si valemos para esto pues ya veremos
-Si Leo, pero piensa que yo no quiero dejar de trabajar para lo que he estudiado, por eso me dedique a estudiar educación especial. No me gustaría dejar mi trabajo
-Si nadie ha dicho que dejemos de dedicarnos a lo que hacemos, simplemente es probar y vernos en la situación, y si se nos da bien, pues nos sacamos un dinero extra
-Ya pero me da bastante miedo el hecho de llegar a ser famoso, a tener que seguir la moda estrictamente, el hecho de tener que hacer frente al mundo de la moda y del famoso
-Bueno que vamos a hacer una prueba para Tamudo, no para Anna Wintour y la Vogue
-Esta bien, mira, hacemos la prueba y que sea lo que Dios quiera
-Como quieras, ahora le llamo

Después de comprar un reloj de péndulo, y un par de mesas de cristal para el salón, Leo cogio la tarjeta de Tamudo, y marcó el teléfono. Quedaron para esa misma tarde, a las seis, por lo cual, después de tomar un par de vinos con Alfonso y comer algo rápido, se fueron a un pueblo de las afueras, donde Tamudo tenía una nave en la cual estaba la sede social de su agencia de modelos. Cuando entraron, vieron a un reguero de chavales, muchos de los cuales acababan de cumplir la mayoría de edad, esperando a la puerta de una oficina a que les llamaran por su nombre. Uno a uno iban entrando, esperando, o deseando que alguien les diera la oportunidad de convertirlos en estrellas, muchas veces en vano. Mientras esperaban, salió de su despacho Tamudo, el cual les hizo pasar directamente, saltándose la cola.

-Me alegra veros aquí a los dos, es una grata noticia
-Nos ha costado decidirnos, pero al final hemos dado el paso.
-Me encanta porque tenéis una cara muy fotogénica, y además hacéis una pareja encantadora. Pasad por aquí, que os voy a hacer una sesión de prueba
-Yo casi mejor que me quedo aquí, chicos
-Que pasa Leo?
-Igor, mira a todos estos chicos, son unos niñitos, a lo sumo tendrán diecinueve o veinte años, donde voy yo con la edad que tengo a meterme a modelo?
-Por qué no te puedes meter a modelo, tú tienes algo que no tienen esos chicos, un don natural, tú belleza, venga, anímate
-Déjalo Tamudo, mejor que vaya Igor, que da ma el pelo de chico joven
-Estas seguro Leo?
-Si Igor, tú inténtalo, después ya me cuentas que tal

Igor entró con Tamudo con cara de no entender que estaba pasando, mientras que Leo se sentó en una butaca de poli piel marrón, que daba el pego de ser de cuero auténtica, con las cosas de Igor, mientras esperaba, vio como entraban tres muchachos a la misma sala donde estaban haciéndole las fotos a Igor. Le sorprendió lo jóvenes que eran, y se preguntó si serían mayores de edad. Cuando pasó uno de los chicos, no pudo reprimirse a la hora de hacerle preguntas a uno de los chicos

-Perdona, me puedes contestar a unas preguntas?
-Si, supongo
-Lo primero, que edad tienes?
-Quince años señor
-Quince años? Y tus padres saben que estás aquí? Han firmado un consentimiento?
-La verdad es que no, no lo saben, se lo va a decir a ellos?
-No, de momento, pero el hombre que está adentro, el jefe, os ha pedido ese consentimiento
-No, es más, muchas veces nos dice que no les digamos nada a nuestros padres de lo que hacemos aquí, porque si no nos lo hará pagar
-Como que os lo hará pagar, que clase de cosas que hace con vosotros?
-Muchas veces nos hace posar desnudos, haciendo poses, a los que acceden les he visto en alguna portada de revistas, desfilando en alguna pasarela, a los que no accedemos pues pongo que nos tendremos que buscarnos la vida por otros métodos
-Lo que tendríais que hacer es denunciarlo, eso es abuso, lo sabes
-Lo sé, y lo que hace es un delito, pero como se lo explico a mis padres
-Mira, vamos a hacer una cosa, te voy a dar el teléfono de un amigo mío, es abogado, primero, cuéntale todo lo que ha pasado a tus padres, ellos te apoyarán y te entenderán, luego llamas a este numero, y vas al abogado con tus padres, él os dirá los pasos que tenéis que hacer para denunciarlo, pero esto hay que cortarlo cuanto antes.
-Por qué me quiere ayudar?
-Porque yo hace tiempo pase por algo como lo que tú has pasado, y no quiero que le pase a más gente
-Gracias
-La mejor forma de agradecérmelo es denunciarlo, hazme ese favor, yo voy a llamar a la policia
-Gracias de nuevo

Mientras el chico se marchaba, Leo se apresuró a intentar entrar en la sala en la que se encontraba Igor, pero esta estaba cerrada por dentro, y o podía entrar de ninguna manera. Su nerviosismo aumentaba, y optó por llamar a la policia.

1 comentario: